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13/11/2013 - 08:42 - ©Edurne Bujanda/Bajoelagua.com

Experiencias de buceo

La importancia de una buena hidratación en el buceo

Rehidratarse bien entre inmersión e inmersión es vital

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Edurne Bujanda, buceadora y seguidora de Bajoelagua.com ha querido compartir con todos los usuarios de la web su experiencia ocurrida el pasado mes de octubre por la que sufrió una enfermedad descompresiva. Creemos que es importante compartir experiencias como ésta que nos ayudan a aprender y prevenir accidentes. ¡Muchas gracias Edurne por querer compartirlo con nosotros!

Experiencia personal:
Siempre he dicho que habría que contar las cosas cuando pasa un accidente de buceo, porque de los errores se aprende y ese es el motivo de estas líneas.  

El pasado mes de Octubre mientras pasaba una semana de buceo en la isla de La Graciosa sufrí una enfermedad descompresiva tipo II. No porque me pasara de tiempos, ni bajara más de lo que me marcaba la mezcla de nitrox que llevaba, o hiciera un ascenso rápido tras la manta que nos acompañó durante toda la inmersión (como hizo alguno). Mis perfiles de inmersión de esos días son correctos.

Mi error ese día fue que entre inmersión e inmersión no me quité el traje, ni siquiera hasta la cintura, pura pereza, y es que cuesta sacar la cabeza por el cuello del semiseco..., y no contenta con esto, me tumbé al sol donde me quedé dormida (menuda sauna...), y aunque bebí agua no fue la suficiente, mi cuerpo terminó por deshidratarse tras la segunda inmersión.  

Cuando salí del agua, poco a poco comenzaron los síntomas. Dolor en el pecho izquierdo (los míos son naturales así que imposible un reventón), me empezó a costar respirar, y progresivamente se me fue durmiendo la pierna izquierda hasta que la dejé de sentir (los chicos del Samu no se lo creían y soltaron la camilla tijera sobre la misma, yo ni me inmuté...).

Mientras yo sufría todos mis males, el staff del centro de buceo ponía en marcha su plan de emergencia y me trasladaron rápidamente (no sé cuántas veces me dijeron en 5 minutos llegamos), a Lanzarote donde ¡menos mal! hay cámara hiperbárica.  Muchas gracias chicos por aguantar mis salidas de tono, no soy buena paciente lo sé, hicisteis un gran trabajo.  

Tras mucho suero, respirar oxígeno, pasar por la cámara hiperbárica y beber el agua que no había bebido, me recuperé totalmente, eso sí, se acabó el buceo durante unos días, así que... ¡Habrá que volver a la isla! pero sin sustos la próxima vez.  Gracias también a los médicos que me acompañaron durante toda esa larga inmersión en seco.  

Espero que mi experiencia y estas líneas sirvan para que no cometáis el mismo error que yo. Es importante seguir todas las normas del buceo, no quedarse con el traje al sol y algo que a menudo se nos olvida y es igual de importante rehidratarse bien entre inmersión e inmersión.

                              Edurne Bujanda
                              Volveremos a bucear juntos

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