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Un tiburón de ocho metros en Denia  (05-06-2007)
Iban a pescar bacaladilla y se encontraron en sus redes con uno de los ejemplares más grandes de la familia de los escualos, el tiburón peregrino o tiburón ballena, como lo denominan familiarmente los pescadores.
La barca de arrastre Vent i Mar, con sede en el puerto de Dénia, capturó entre sus redes un ejemplar de unas cuatro toneladas de peso y cerca de ocho metros de largo, que a su llegada a la lonja levantó la expectación de vecinos y turistas que acuden cada día a la tradicional subasta.

Hizo falta una grúa que trabajara durante una hora larga, para poder colocar al escualo en una posición adecuada para que la barca pudiera volver a depositarlo en los fondos marinos, donde dará de comer a gambas y salmonetes durante una larga temporada. Francisco Blanquer, patrón del Vent i Mar, declaró que la captura tuvo lugar de forma ‘‘accidental’’ a 11 millas del cabo de Sant Antoni, alrededor de las 15 horas, cuando iban chorrar (izar) las redes para volver al puerto.

‘‘En esta época es habitual encontrarnos con estos tiburones peregrinos, porque buscan las aguas cálidas. Se alimentan de plancton, nadan lentamente pero a pesar de su tamaño no se pueden comercializar, al menos a nosotros no nos beneficia’’, explicó Blanquer antes de lamentarse de que habían perdido ‘‘un día de trabajo’’. El patrón explicó que el entrar en el copo (el final de la red), el tiburón aplastó la mitad de capturas de bacalao y cigalas.

La consecuencia es que no pudieron vender todo el pescado y además tuvieron que pagar el precio del gasoil, del que gastaron más de lo habitual al tener que devolver el tiburón al fondo del mar.
‘‘Nos dicen que es una especie protegida, pero no sé por qué, ya que durante esta época vemos muchos, no están en peligro de extinción’’, añadió Blanquer, antes de entrar en la lonja de Dénia para cuantificar las pérdidas del día.

Los cinco tripulantes de la embarcación trabajaron duro junto a la grúa que atiende a las barcas de pesca, ante centenares de vecinos que con móviles, cámaras fotográficas y de vídeo, querían aparecer junto al manso tiburón peregrino.

El director de L’Oceanogràfic de Valencia, Pablo Areitio, explicó que no es extraño encontrarse con tiburones de estas características en el Mar Mediterráneo, donde acuden en busca de comida. Aunque reconoció que su hábitat más habitual es el mar alrededor de las islas británicas. Areitio explicó que se trata de un animal planctófono, sin peligro para el hombre y que suele desplazarse en manadas muy compactas.

Si se trata de un tiburón peregrino, según Areitio, es el segundo pez más grande del mundo que puede alcanzar hasta las cuatro toneladas de peso y los nueve metros de largo. Indicó que es una especie con un nivel de protección media alta ante el valor que tienen, sobre todo en Asia, donde sus aletas, hígado y aceite son muy apreciados.