
Vida Marina
Capturado el tiburón que llegó perdido a la playa de Tarragona (21-08-2007)
A la segunda, lo pescaron. El tiburón de la playa del Miracle de Tarragona ya está en el Aquarium de Barcelona. Allí estará en cuarentena, lo cuidarán y lo devolverán a mar abierto en cuanto se recupere del estrés. Dos técnicos del Aquarium y un voluntario de la Cruz Roja de Tarragona lo capturaron. Fue a las 18.45 de la tarde, tras todo un día de intentos infructuosos. Horas después, el personal del acuario lo bautizó: Miracle. La primera aparición del escualo fue tarde, sobre las 13.45 horas. Inmediatamente, José Martínez, uno de los buceadores del Aquarium, se lanzó al agua. A pelo, sin tiempo de ponerse el neopreno. Pero el pez se escabulló y se dirigió a la zona más profunda de las rocas. "Cogerle con las manos es lo menos agresivo para el tiburón; el salabre --una red con mango-- es solo para protegernos de mordeduras", explicó Martínez.
Animal de costumbres, el tiburón, una hembra de 1,60 metros, volvió a aparecer por la tarde. Y sus tres captores se arrojaron al agua. A punto estaban de tirar la toalla --se habían quitado incluso los trajes de neopreno-- cuando reapareció. En el momento de la verdad, el tiburón demostró que su docilidad solo era una apariencia. El voluntario Alex Ruiz, de 39 años, sufrió un golpe de cola en la costilla. "Le sujetaba la cabeza con el salabre, pero no paraba quieto y la gente tan cerca estorbaba muchísimo", explicó. También David Magdaleno, de 42 años, buceador del Aquarium, sufrió heridas en el dorso y los brazos, como su jefe, el responsable de Biología, Patricio Bultó, que se raspó todo el pecho del contacto con el animal. OPERACION RAPIDA La operación de meterle la cabeza en el salabre para protegerse de mordeduras y girarlo, con lo que pierde la orientación y se desconcierta unos 30 segundos, duró unos dos minutos. En 45 segundos, aupado entre los tres, el tiburón ya estaba en el tanque de agua y oxígeno de la furgoneta del Aquarium, que arrancó a toda velocidad con escolta. La operación de pescarlo y el traslado causa un fuerte estrés al animal, que incluso puede sufrir un infarto. Por la mañana, los técnicos no descartaban incluso que el animal muriera durante el viaje o en las instalaciones. "No es normal su comportamiento, quizá esté aturdido, desorientado o enfermo. En el Aquarium lo observaremos. Es como una persona, si come bien es un buen síntoma y también su forma de nadar nos dará pistas", explicó Bultó.
|
|