
Vida Marina
Prohíben a la Marina de EEUU usar un radar que daña las ballenas (04-07-2006)
Una decisión judicial impide temporalmente a la Marina estadounidense el uso de un radar de alta intensidad que pone en peligro la vida de las ballenas, tal como habían denunciado varios grupos ecologistas, informaron fuentes judiciales el lunes. Una jueza de Los Ángeles informó de que existía una "prueba científica considerablemente convincente" de que un radar de mediana frecuencia como el que usan las embarcaciones para detectar submarinos puede matar y causar daños a las ballenas y otros animales marinos.
La prohibición estará vigente hasta la próxima audiencia, el próximo 18 de julio, y mientras tanto la jueza pidió que las dos partes alcanzasen un acuerdo en el que tales acciones se puedan llevar a cabo sin poner en peligro la vida de los animales. Grupos defensores del medio ambiente apoyados por el actor Pierce Brosnan presentaron el año pasado una demanda contra la Marina estadounidense, acusándola de poner en peligro la vida de los mamíferos marinos con ese sistema. Varias asociaciones ecologistas aseguraron que el uso activo de este tipo de radares por parte de la Marina en zonas habitadas por ballenas y delfines constituía una infracción a la ley. Este tipo de radares propaga en el agua un ruido similar al de explosiones sucesivas muy fuertes que pueden provocar la pérdida de audición y dañar los órganos internos de los cetáceos, según los investigadores citados por estos grupos. El 'ex James Bond' Pierce Brosnan apoyó esta causa cuando se presentó ante la justicia diciendo que "estos radares militares generan ruidos ensordecedores que pueden lastimar e incluso matar a los mamíferos marinos". Los defensores del medio ambiente reconocen que es poco común el uso de estos radares, utilizados por las marinas del mundo entero para los submarinos y portaaviones, pero también señalan que éstos pueden generar sonidos de hasta 215 decibelios, mucho más del límite que provoca dolor en los humanos. En 2000, siete ballenas fueron encontradas muertas en las costas de las Bahamas, en el Caribe después de que la Marina estadounidense usara estos radares y, aunque se denunció, los militares continuaron utilizándolos en zonas habitadas por mamíferos marinos, como en Carolina del Norte.
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