
Vida Marina
Un pesquero de Calpe atrapa en sus redes un tiburón peregrino de unos 2.000 kilos (25-04-2008)
(Las Provincias) El tiburón peregrino en la explanada del puerto de Calpe, donde se agolparon numerosos vecinos para verlo. Si los beneficios se midieran en peso, la barca de Calp Francisco Aixa II, patroneada por Pepe Paula, hubiera tenido ayer un día redondo. Sobre las 15 horas, un escualo de más de 2000 kilos se enredó entre sus artes. Pero más que un premio, la particular pesca frustró su jornada laboral e hizo vivir una odisea al personal del puerto.
Según explicó el presidente de la Cofradía calpina, Fabián Poquet, la descarga en tierra del ejemplar estuvo plagada de complicaciones, puesto que la grúa que usa el Pòsit no podía con tan gran tonelaje y le fue imposible alzarlo de la cubierta del pesquero. Así, tuvieron que esperar la ayuda de otra barca calpina, la Ferrer Hijo, que con la rampa de popa logró depositar al escualo en el puerto, donde quedó apoyado en un murete. Tras examinar la pieza, de unos ocho metros, los más entendidos opinaron que se trataba de un tiburón peregrino. La expectación en el puerto calpino fue total durante toda la tarde. Decenas de curiosos se acercaron a admirar y tomar fotos del enorme y espectacular pescado, que, aunque bastante malherido, llegó vivo a tierra y se movía con pesadez. La Cofradía dio parte a la Guardia Civil de lo ocurrido, que acudieron a examinar al tiburón, que falleció sobre las siete de la tarde. Y poco a poco la principal atracción de la tarde se convirtió en un problema tan grande como su protagonista. El tipo de carne de esta especie, muy grasosa y poco apreciada, no favorecía su venta en el mercado. Tampoco los vertederos de la zona querían hacerse cargo en un principio de acoger el cadáver. Así, las dos opciones eran o tirarlo al mar o donarlo para investigación. Los marineros se mostraban reacios a devolver el tiburón al Mediterráneo, puesto que tanto si se quedaba flotando como si se hundía podía perjudicar la pesca. También se señaló que las corrientes podían llevarlo hasta una de las playas, con los consiguientes problemas. Al final, los agentes Seprona lograron que una bióloga marina se interesara por el asunto y tras examinarlo decidirá si se debe enterrar en un vertedero o sirve como material de investigación. Para ello, un camión municipal trató de cargarlo desde el puerto, pero al tener limitada la carga en 2.000 kilos no logró llevárselo y se tuvo que echar mano de otro con más capacidad. El tiburón peregrino es el segundo pez más grande del mundo. Puede alcanzar hasta las cuatro toneladas de peso y los nueve metros de largo. Es una especie con un nivel de protección media alta ante el valor que tienen, sobre todo en Asia, donde sus aletas, hígado y aceite son muy apreciados y no es la primera vez que se dejan ver por la costa de la Marina Alta. En junio de 2007, la barca de arrastre Vent i Mar, con sede en el puerto de Dénia, capturó entre sus redes un ejemplar similar pero de unas cuatro toneladas de peso y cerca de ocho metros de largo. Hizo falta una grúa que trabajara durante una hora larga, para poder colocar al escualo en una posición adecuada para que la barca pudiera volver a depositarlo en los fondos marinos, donde se convertiría en una despensa surtida por mucho tiempo para gambas y salmonetes.
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