bajoelagua
Foros de buceo
Imágenes de buceo
Sindicación RSS
Bolsa de empleo de buceo
Vida Marina
 Enviar     Imprimir     Menéalo     Del.icio.us
Alerta por la gran pérdida de hábitat submarino en las costas catalanas  (15-10-2007)
(Diari de Tarragona) De la debacle de las praderas oceánicas son culpables varios factores que se condensan en uno: la acción humana. En todo el mundo, las regiones costeras concentran el grueso de la población estable y también buena parte de los 700 millones de turistas que recorren los cinco continentes. España es un buen ejemplo, ya que el 44 por ciento de sus habitantes están apiñados en el 7 por ciento de la franja litoral. Las zonas mediterráneas más castigadas son el litoral catalán y la costa valenciana.
La superpoblación somete al océano costero a tensiones insoportables. A la edificación, las infraestructuras y la sobrepesca se une la contaminación por vertidos tóxicos y las sustancias procedentes no sólo de la actividad industrial, sino también de la producción alimentaria de explotaciones agrícolas y ganaderas. El exceso de nutrientes hace proliferar las algas y provoca procesos de hipoxia, falta de oxígeno que mata a la fauna y flora marina del área y es «prácticamente irreversible».

La puntilla se la da otro efecto de la mano del hombre: el calentamiento global. «Son dos impactos superpuestos, hipoxia por aumento de nutrientes y por el aumento de la temperatura del agua, que se multiplicarán por cuatro en este siglo» si no se da marcha atrás, explicó Carlos Duarte. El biólogo marino y premio Nacional de Investigación 2007, coordinó ayer el ' Tercer Debate sobre Biología de la Conservación ' organizado por la Fundación BBVA y la Estación Costera de Ses Salines.

La muerte de la fauna

Los especialistas convocados pusieron cifras al desastre. Las praderas de especies oceánicas desaparecen a un ritmo anual de entre el 1,2 y el 10 por ciento, según las distintas regiones del planeta. Las marismas, a razón del 2 por ciento cada año, similar al declive de los bosques de manglar. Cada año mueren entre el 5 y el 9 por ciento de los arrecifes.

Con ellos desaparece buena parte de la diversidad biológica de la zona, recursos pesqueros y vidas humanas. Parte de las 250.000 personas que murieron en el tsunami de 2004 en Indonesia se habrían salvado de no haber arrasado los manglares que ejercían como barrera natural del mar para instalar granjas de camarones.

La película de Disney Buscando a Nemo popularizó de tal manera al protagonista del film que la demanda de peces payaso para acuarios se ha disparado causando importantes daños en la barrera de coral australiana. El científico australiano Terry Hughes, director del Centro para el Estudio del Arrecife del Consejo Australiano de Investigación, advierte del daño que está causando en la barrera coralina la pesca intensiva de ese pez.

Hughes, que participó ayer en las jornadas organizadas por la Fundación BBVA, subrayó la importancia de que exista una población saludable de peces para facilitar la recuperación de los corales después de episodios como puede ser una violenta tormenta.

Pesca con cianuro

En este sentido, denunció las repercusiones que tiene la caza intensiva de especies tropicales como el ' pez payaso ' y el abuso intensivo del cianuro para capturarlos. El cianuro de sodio se utiliza para aturdir a los peces con el fin de que su captura sea más fácil, aunque daña el coral y repercute negativamente sobre la salud de todas las especies marinas.

Hughes dirigió un experimento sobre la recuperación de los corales que habían sufrido importantes deterioros y enjaularon peces para comparar la recuperación marina. El experimento determinó que en las parcelas en las que había peces el coral creció rápidamente, mientras que las algas cubrieron las parcelas en las que no había.