
Vida Marina
Medusas en las aguas invernales de Ibiza (21-02-2007)
(Diario de Ibiza) Algunos pescadores profesionales y aficionados muestran estos días su extrañeza por la presencia de medusas en las aguas pitiusas incluso en invierno. Estos animales urticantes de cuerpo gelatinoso permanecen en nuestro litoral desde el verano. No en vano, actualmente la temperatura del agua está dos grados por encima de la media habitual por esta época y alcanza en algunas zonas los 16 grados centígrados.
La espectacular imagen que ilustra esta noticia fue captada a finales de mayo en Cala Martina por Giampiero Mancini, un instructor de submarinismo de Punta Dive. En ella se observa un banco de miles de medusas que en pocos minutos formaron un gusano de un metro de diámetro y unos cinco metros de longitud.
«Mi compañero y yo salimos un poco asustados, parecía como si hubieran formado este gusano enorme para defenderse como hacen los peces», comenta Giampiero, quien sospecha que las medusas forman estas agregaciones con fines reproductivos. «Íbamos protegidos pero al tener la parte alrededor de la boca descubierta no quisimos arriesgar más, nos quedamos con esta parte anestesiada toda la noche», añade. La inusual afluencia de medusas en las costas del Mediterráneo responde a un fenómeno global, según explica Josep Maria Gili, biólogo del Instituto de Ciencias del Mar, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que califica de «espectacular» la imagen captada en Eivissa:«Es un fenómeno poco habitual que posiblemente se forme por efecto de las corrientes», comenta.
En julio, científicos de todo el mundo se reunirán en Australia para tratar sobre este tema y el Ministerio de Medio Ambiente español -en parte ante las presiones del sector turístico durante estos últimos años-, pondrá en marcha este verano un proyecto a nivel nacional que aglutinará a científicos de todo el país para abordar la llegada de plagas de medusas, en el que además colaborará el Imedea (Instituto del Mediterránea de Estudios avanzados) dependiente de la UIB. «El proyecto pretende averiguar dónde se localizan los bancos de medusas, su densidad, su potencial de reproducción, y la previsión de llegada a la costa», explica el experto del CSIC. «La proliferación de medusas es un fenómeno que ha causado el hombre y que no tiene solución a corto plazo», advierte. El investigador explica que la comunidad científica coincide en afirmar que la llegada de plagas de medusas a las costas se produce a causa de la sobrepesca de sus depredadores naturales; tortugas, atunes, pez espada e incluso peces pequeños. «Los bancos de medusas viven en zonas donde se concentra el zootoplactón y donde pueden alimentarse de larvas y huevos de peces, como el sur de Eivissa, donde los atunes desovan.
Al tener menos depredadores y menos competidores por el alimento, las medusas han proliferado en todos los océanos», explica. «El aumento de la población de medusas tiene su principal causa en el desequilibrio trófico -la disminución de competidores y depredadores-, pero la razón por la que están cada vez más cerca de la costa obedece al cambio climático». «Las aguas costeras son más cálidas y más salinas desapareciendo la protección natural que tenían hasta ahora», añade.
Solución A juicio del biólogo Josep Maria Gili, la solución a este fenómeno se encuentra en el cambio de actitud del ser humano que implica poner freno a la sobrepesca y las emisiones de gases contaminantes. Giampiero, en colaboración con otras empresas de submarinismo de Eivissa, ha dado un primer paso en este sentido y lucha desde hace tiempo por la creación de una reserva de pesca en el triángulo formado por la Isla de Santa Eulària, la isla Redona y la seca de Santa Eulària, así como otros islotes cercanos. El proyecto ha sido presentado a las autoridades locales e insulares, pero no ha obtenido una respuesta práctica. «Los pescadores no podrían pescar en la reserva, pero al cabo de unos años las aguas se regenerarán y los peces saldrán de la zona protegida y habrá más depredadores que contribuirán a reducir las concentraciones de medusas», argumenta.
«La presencia de medusas en la costa del Mediterráneo nos amarga el verano, pero en Australia la tasa mortal de picaduras de medusas es superior a la de ataques de tiburones», señala Gili. Afortunadamente la peligrosa medusa carabela portuguesa que prolifera en aguas australianas, apenas se ha visto en nuestro litoral , donde en cambio abumda la urticante pelagia noctiluca, pero la comunidad científica no deja de hacerse preguntas ante un mundo cada vez más globalizado y ante el preocupante cariz que muestra la proliferación de medusas en todos los oceános.
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