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Barco "Rainbow" de Greenpeace
Greenpeace propone incluir Tabarca en una red global de reservas marinas  (10-07-2007)
(Información) La organización reclama también la protección de los montes marinos de la provincia en su última campaña para recuperar el Mediterráneo.
El buque Rainbow Warrior atracado, ayer, en el puerto de Sagunto para presentar la campaña de reservas marinas Servicios L a organización Greenpeace ha incluido los montes submarinos de la provincia y la isla de Tabarca en su propuesta para crear una red global de reservas marinas - equivalente a los parques nacionales - en el Mediterráneo.

La sobrepesca, la contaminación, el urbanismo descontrolado y los efectos del cambio climático amenazan este mar, por lo que los ecologistas exigen que se pase de una superficie protegida del 1% a una del 40%. Entre los 32 puntos prioritarios a escala internacional, se encuentran las montañas sumergidas frente a la costa alicantina, cuyo principal enemigo es la pesca de arrastre, como informa el director de campañas en España, Mario Rodríguez.

El experto señala que estas zonas son de una gran riqueza «equivalentes a los bosques vírgenes de la superficie terrestre». Por ello, considera esencial que se protejan de las agresiones para «mantener la biodiversidad marina y evitar la desaparición de especies como las tortugas o el atún rojo». Al respecto, el director de Greenpeace en España, Juan López de Uralde, insiste en que «en los últimos 20 años el atún rojo se ha reducido un 20% en el Mediterráneo». Rodríguez asegura que, durante la visita realizada ayer por el buque insignia de la organización (Rainbow Warrior II) al puerto valenciano de Sagunto, «los propios pescadores nos informaron de la reducción de esta especie en aguas de la Comunidad Valenciana».

El director de campañas de Greenpeace también incide en el deterioro de las praderas de posidonia en el litoral de la provincia, que «ayudan a mantener el agua limpia».

Reclama un mayor control en zonas como Tabarca que, en su opinión, es «una de las principales candidatas para incluir en esa red de reservas marinas, pese a disponer ya de protección».

En España, las otras zonas propuestas para su inclusión en la red de Greenpeace son el mar de Alborán - entre el Estrecho de Gibraltar y el Cabo de Gata - y las aguas que rodean las Islas Baleares. En el primer caso, exigen la protección porque se trata de una ruta migratoria para muchas especies de peces, ballenas, delfines y tortugas. En el segundo, lo hacen al considerar que se trata de una zona muy importante para la reproducción del atún, el pez espada o las anchoas y por la presencia de cachalotes o especies vulnerables como el tiburón blanco. El mar Tirreno, el canal de Sicilia, el golfo de Sirte, el frente libio, el canal de Chipre o la costa fenicia son otras de las zonas para las que la organización ecologista exige una mayor protección.

En todas estas áreas se realizarán estudios más exhaustivos y se propondrá a las administraciones competentes que se las proteja bajo la figura de reserva marina.

Tras la primera escala en el país del Rainbow Warrior para presentar esta campaña - el barco tiene previsto desplazarse a Barcelona y Palamós - el director de la organización incidió en que otra de las grandes amenazas para las costas de la Comunidad es el urbanismo salvaje, pues es la segunda - por detrás de Murcia - en el número de viviendas por kilómetro de costa (cerca de 900). López de Uralde también informó de que en el conjunto del Mediterráneo español existen 1,6 millones de nuevas casas proyectadas. Greenpeace denunció que el «crecimiento vertiginoso del turismo» en los últimos 50 años y el «desarrollo urbano incontenible» han hecho que el 34 por ciento del primer kilómetro de las costas españolas esté ya urbanizado.

Además, el Mediterráneo es muy sensible a la contaminación y se necesitan casi cien años para que sus aguas se renueven totalmente. Muchas poblaciones de peces han sido sobreexplotadas y este mar será de los más afectadas por los impactos del cambio climático, que supondrá un incremento de la temperatura del agua, cambios en la biodiversidad, un aumento de la erosión costera y la salinidad del agua, así como en las corrientes.

Así, el director de la organización recordó que en Alicante y en el resto del litoral mediterráneo se prevé para el año 2050 una subida del nivel del mar de 20 centímetros, y cada centímetro equivale a un retroceso de un metro de costa.
López de Uralde considera que «no podemos seguir maltratando el Mediterráneo a base de la destrucción de sus ecosistemas, la sobrepesca de sus especies y de la sistemática ocupación del litoral por el hormigón y el cemento», y aseguró que «es hora de que los responsables políticos pongan en marcha políticas para su protección».