
Vida Marina
La escasez de erizos de mar obliga a prohibir su captura en Dénia y Xàbia (27-07-2006)
(Las Provincias) Se conoce como bogamarí en Xàbia y eriçó en Dénia, pero en ambas costas quedan pocos. La alerta sobre su extinción progresiva hace tiempo que ondea sobre la costa de la Marina Alta y los últimos datos han empujado a las autoridades competentes a tomar cartas en el asunto.
La Comisión de seguimiento de la Reserva Marina del Cap de Sant Antoni se reunió ayer en la capital comarcal y acordó decretar la veda permanente del erizo de mar desde la desembocadura del río Molins, en Dénia, hasta la cala del Moraig, en el Poble Nou de Benitatxell. La decisión ha de ser validada ahora por el Consell, que, en principio, no se opondrá.
Según fuentes municipales, la propuesta nació de las Cofradías de pesca, quienes hasta la fecha son las únicas acreditadas para extraer este preciado manjar de su cuna de rocas. Sin embargo, los marineros aseguraron en la reunión que, desde hace tiempo, no se dedican a comerciar este tipo de marisco. Así, cada temporada (los meses de enero y febrero) los productos que nutren los mercados de la zona son originarios de las costas gallegas. Este dato desvela que son los particulares quienes, buceando o a bordo de embarcaciones deportivas, realizan todas las extracciones ilegales que están acabando con la especie. Al respecto, se comentó que en las últimas semanas se han acentuado las denuncias de personas que han sido testigos de recolectas masivas a cargo de turistas. La infracción se considera ' grave ' y según el consell, comporta multas que pueden oscilar entre 1.000 y 10.000 euros. Los pescadores furtivos centraron el interés de la comisión medioambiental, pues en la zona protegida también se ha experimentado un notable descenso de los peces. Descenso de peces Este descenso contradice la función primordial de restringir la pesca o el tránsito a gran velocidad por la Reserva, que es favorecer la reproducción y cría de varias especies de gran interés pesquero. No en vano, en el área del Cap, las praderas de posidonia proporcionan grandes cantidades de oxígeno al medio y lo convierten en lugar idóneo para el desarrollo de obladas, castañuelas, estrellas de mar, además del mero, dorada o dentol, que son las especies más afectas en el descenso de su población. En las causas de este revés ecológico, los responsables políticos también tuvieron en cuenta la parte de culpa que tienen las olas levantadas por los grandes buques que entran en Dénia o la contaminación creciente del medio marino. A la reunión acudieron la alcaldesa de Dénia, Paqui Viciano; el director general de Pesca, Pepe Ferrando; la directora del Parque Natural, Inma Vidal; el presidente de las Cofradías, Moisés Erades, y los ediles de Medio Ambiente de Dénia y Xàbia.
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