
Vida Marina
Final feliz para un delfín moteado (19-03-2008)
Un grupo de veterinarios del Cabildo y de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y la embarcación de emergencias Salvamar devolvieron ayer al mar en Puerto Rico, a un delfín moteado oceánico que había varado en la costa sur de Gran Canaria el pasado lunes. "Se trata de una especie que está migrando y que pasa cerca de nuestras costas en un gran número en estas fechas", explicó el veterinario del Cabildo de Gran Canaria, Pascual Calabuig.
Al parecer, el animal se desorientó de su grupo y fue a parar a Playa del Inglés, donde fue recibido por los bañistas y la Cruz Roja. "Lo atendieron estupendamente, manteniéndolo siempre mojado y siguiendo nuestras indicaciones por teléfono, hasta que pudimos llegar para rescatarlo", señaló Calabuig. El ejemplar de delfín moteado (stenella frontalis), un macho subadulto, se encontraba muy estresado por la situación. "Hemos perdido algunos porque el estrés les puede llegar a producir la muerte, ya que, a pesar de que parece que son muy sociables, en cuanto los tocas pueden pasar toda la noche temblando. Han llegado, incluso, a romper sus propios músculos de la tensión", reveló Antonio Fernández, doctor en Veterinaria y catedrático de la ULPGC, que participó en la operación de rescate, junto al aguerrido equipo del Centro de Recuperación de Tafira, que no duda en pasar horas metido en el agua para ayudar a la supervivencia de cualquier zifio que vara en la isla. De hecho, una vez en el Centro de Recuperación, se administró un tranquilizante al delfín para evitar el problema de estrés y se hicieron turnos toda la noche para vigilarlo. "Por la mañana estaba algo mejor, incluso nadaba en la piscina y, por eso, tomamos la decisión de devolverlo al mar", indicó Fernández. Desde las nueve de la mañana de ayer, embarcaciones de avistamiento de cetáceos estuvieron localizando los grupos de delfines moteados. "En cuanto los localizaron, mandaron una señal con las coordenadas a la Salvamar y la Guardia Civil nos llevó volando hasta allí para reunir al delfín con el grupo". Una vez allí, la situación no pudo ser más hermosa. "Los delfines, que estaban comiendo en la zona, se acercaron al barco y el que teníamos en cubierta los sintió y empezó a silbar", indicó el veterinario muy emocionado, ya que sólo uno de cada diez zifios que varan en las costas canarias sobreviven, porque llegan con muchos problemas. "En cuanto estuvo en el agua, titubeó un segundo y, enseguida, se unió al grupo y se fue con él". Un final feliz, sin duda.
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