
Vida Marina
Una ballena jorobada y enredada (30-01-2008)
(la Voz de Galicia) La última avistada en Galicia de su misma familia fue bautizada como Anduriña. Ocurrió en el 2003 y tanto el puerto de Marín como la ría de Pontevedra pudieron disfrutar de su presencia durante varias semanas.
Ayer, a cinco millas al norte de la torre de Hércules, una xibarta o yubarta, ballena jorobada que raras veces se acerca tanto a la costa gallega, a punto estuvo de quedarse para siempre. Esta vez, el cetáceo, de entre 12 y 15 metros de largo y por encima de las 20 toneladas de peso -y que no se veía desde el 2003, según comentaban en la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma)-, quedó atrapado en una cacea de nasas. Fue un barco, el René II, el que a media tarde localizó al ejemplar y avisó al centro local de Salvamento Marítimo en torno a las tres de la tarde. La alerta movilizó a la Guardia Civil del Mar de A Coruña, que desplazó su lancha Río Andarax y recogió en Ferrol a técnicos del Cemma. «O animal estaba bastante esgotado e xa tiña reseca a pel, debía levar un día ao sol e sen se poder apenas mover», comentó Alfredo López, del Cemma. El rescate no fue fácil. La ballena estaba muy enredada, e incluso no se descarta que, junto a la cacea de nasas, se hubiese enroscado en una volanta hasta quedar prácticamente inmovilizada. Los buzos del instituto armado y de la coordinadora tuvieron que sumergirse para cortar los cabos y abrirle camino hacia las siete, momento en el que se perdió en las aguas y tardó en volver a la superficie, tanto que alguno, confesó después, llegó a pensar en tragedia. Pero no fue así. Los técnicos la acompañaron durante su navegación para comprobar que, efectivamente, una de las ballenas más acrobáticas y de población más diezmada volvía a tomar la medida al mar. Sin embargo, centrados en la urgencia de liberarla de las ataduras sin provocarle el menor daño, no pudieron detenerse en analizar la especie. Aún así, saben, por ejemplo, que es un ejemplar joven, de una familia a la que le gusta nadar cerca de la costa, aunque no de la gallega, y que, probablemente, se desvió en una de sus migraciones entre el norte de Europa y las aguas canarias. «O importante é que está libre; se non fora así, ese animal morrería, seguro», afirmó López.
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