
Vida Marina
Arrecifes mexicanos salen ilesos del violento embate de Dean (23-08-2007)
Los magníficos arrecifes de coral de la isla caribeña de Cozumel, en México, parecen haber salido ilesos de la furia del huracán Dean, para alivio de los centros de buceo y sus aficionados. Cozumel, considerada uno de los destinos favoritos para bucear y fuente de divisas claves para el turismo mexicano, fue duramente golpeada durante en octubre del 2005 por el huracán Wilma, que destrozó hoteles, se tragó gran parte de la playa de Cancún y provocó severos daños a los arrecifes.
Dean atravesó el martes la península de Yucatán como huracán de categoría 5, lo que implica vientos desde 250 kilómetros por hora, sin reportes de víctimas ni daños graves. "Yo no veo daño, sólo un poco de arena acumulada en los arrecifes", dijo el entrenador de buceo Mario Jiménez luego de guiar el miércoles a un grupo de turistas a través de Palancar Gardens, un sistema de intrincadas y coloridas formaciones coralinas en la parte sur de la isla. Las de Palancar Gardens fueron las primeras actividades de buceo en la isla luego de que todos los centros cerraran el domingo ante el arribo del huracán. Cozumel, habitada en el pasado por indígenas mayas, comenzó a hacerse famosa después de que el oceanógrafo francés Jacques Cousteau comenzó a incluirla en sus documentales, en la década de 1960. "Luego de Wilma vimos mucho daño, vimos un montón de corales muertos y pedazos partidos de coral", recordó Jiménez, que trabaja como entrenador en el área desde hace 13 años. Las aguas, famosas por su claridad, lucían un poco turbias, pero esto era normal después de una tormenta y los expertos esperaban que aclaren en un par de días. Los fanáticos del buceo, que se quedaron mientras cientos de turistas huyeron hacia tierra firme por miedo al huracán, estaban felices porque el lugar estaba vacío. "Es grandioso, todo el mundo se fue y ahora la isla es sólo para nosotros", dijo Jimmie Grogan, un bombero retirado de Nueva York que viene a Cozumel hace 20 años.
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