19/06/2006 - 09:33

La anchoa del Cantábrico entra en fase de extinción debido a la sobrepesca

La anchoa del Cantábrico entra en fase de extinción debido a la sobrepesca

(El Mundo) Se acabó. Ya no quedan anchoas en el Golfo de Vizcaya. Lo habían anunciado los científicos y los pescadores. Incluso se adoptaron medidas radicales el año pasado cuando se decidió concluir meses antes la campaña de pesca ante la caída en picado de las capturas. Pero la codicia ha roto la red. Los políticos han abierto la veda biológica esta primavera y el desastre se ha producido.
Los 200 barcos pesqueros españoles dedicados a esta pesquería tradicional han regresado a puerto con las manos casi vacías y numerosas pérdidas. Ha ocurrido tras la decisión de la Comisión Europea (CE) de abrir la veda, bajo la intensa presión de Francia, que arrastró a España.

Entonces se fijaron nuevas cuotas a los dos países implicados: España podría capturar 4.500 toneladas (90%) y Francia 500 (10%). Pero los españoles, tras meses de esfuerzo sólo han llegado a capturar 720 toneladas. Renuncian a capturar el resto porque gastan esfuerzo y gasoil.

«Estamos muy disgustados con los políticos. Han actuado muy mal. Nunca debían haber abierto la veda», afirma Jaime Tejedor, presidente de la Cofradía de Pescadores de Guipúzcoa. Lo dice un veterano pescador que añade que las futuras generaciones se resentirán por esto.

Paralelamente, la flota francesa, con muchos menos barcos, pero más modernos y potentes, capaces de pescar por arrastre pelágico todo cuánto su instrumentación detecta bajo sus cascos, ya han capturado su cuota.

La campaña se ha quedado reducida a tan sólo 1.200 toneladas, cuando la media de los últimos 30 años fue de unas 20.000, con picos de hasta 80.000 toneladas de capturas en los años 60.

Tanto el Instituto Español de Oceanografía (IEO) como el Instituto de Investigaciones Marinas del País Vasco (AZTI), habían alertado en mayo. Tras hacer los muestreos de Capturas Por Unidad de Esfuerzo (CPU), las estimaciones fueron que la biomasa de la anchoa esta primavera era de sólo 20.300 toneladas, 700 toneladas por debajo del mínimo establecido por el Consejo Internacional para la Explotación del Mar (CIEM) para considerar una pesquería sostenible.

La cifra es muy inferior a la establecida por la CE -28.000 toneladas- para decretar la veda inmediata. Sin embargo, Bruselas no puede tomar la medida hasta no recibir el informe del Instituto Oceanográfico de Francia (IFREMER), retrasado inexplicablemente. «Cuando llegue el informe ya será tarde», denuncian los pescadores españoles. Tras la anchoa hay un poderoso mercado pesquero y conservero. Mientras que en España, el kilo de anchoa se ha pagado en lonja a 3,70 euros, en Francia la cifra sube hasta los 25 euros. Muchas artimañas juegan a favor de esta diferencia de precios, factor que agrava más el problema.

La anchoa -boquerón en el Mediterráneo - tiene un ciclo biológico muy corto, de apenas tres años. Si el año pasado se capturaron sólo 200 toneladas y este 1.200, revela que hay un hueco generacional de adultos reproductores. Ya este año se ha detectado que hay pocos huevos entre el zooplancton en el Cantábrico (ver gráfico). Esto anuncia pocos alevines el año que viene. Y si todo se repite un año más... la anchoa del Cantábrico se habrá extinguido. Esto ya ocurrió con el boquerón en el mar de Alborán en los 90. Nunca se ha recuperado.

Cientos, miles de familias se tendrán que dedicar a otra cosa. Ya se negocian ayudas y los contribuyentes europeos tendrán que arrimar el hombro. Si la factura social y económica es muy elevada, «la fractura ecológica puede ser catastrófica», según Raúl García, especialista en pesquerías de WWF/Adena.

De la anchoa -situada en los escalones bajos de la cadena trófica- se alimentan otras muchas especies. Cada anchoa puede poner millones de huevos que forman parte del plancton del que dependen otras muchas especies. La caballa, la merluza, el rape o el bonito están a punto de quedarse sin comida. Por no hablar del atún rojo, que se come a los anteriores.

A propósito del atún rojo -la pesquería que más dinero mueve con 6.000 millones de euros al año, se prevé que dentro de unos días habrá datos tan negativos como en la anchoa.