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La CITES se reúne de nuevo desde mañana para revisar las normas de comercio de especies amenazadas  (01-10-2004)
Representantes de los 166 Estados miembros de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Amenazadas de Extinción (CITES) se reúnen de nuevo desde mañana y hasta el próximo 14 de octubre en Bangkok (Tailandia) para revisar las normas de comercio aplicables a algunas de las especies más emblemáticas y a otras menos conocidas pero de igual valor comercial.
Miles de especies en todo el mundo "están en peligro como resultado de actividades humanas como la destrucción de hábitats, la sobreexplotación o la contaminación", denuncia la CITES, adoptada en 1973 para frenar una de estas amenazas: el comercio internacional no sostenible.

En efecto, el comercio internacional de fauna y flora es todo un negocio, con miles de millones de dólares anuales en transacciones de más de 350 millones de especímenes animales y vegetales. Por esta razón, "el comercio no regulado puede acabar con especies ya amenazadas o en peligro".

Cerca de cincuenta propuestas de reforma van a ser analizadas durante la conferencia para reforzar la protección de especies como el elefante de Africa, el rorcual aliblanco, el gran tiburón blanco, la cacatúa de cresta amarilla, el papagayo amazona de corona violeta, el rinoceronte blanco, el cocodrilo del Nilo y el americano, el ramin (madera tropical utilizada, por ejemplo, en los tacos de billar), el dátil de mar o el tejo chino y otras plantas medicinales.

El director ejecutivo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA, que ejerce la secretaría de la Convención), Klaus Toepfer, considera que las reuniones de la CITES son "un importante acontecimiento" por cuanto son el origen "de decisiones y acciones concretas para conservar la naturaleza salvaje y la diversidad biológica en la Tierra" y avanzar al mismo tiempo hacia los Objetivos del Milenio.

LLAMAMIENTO A LOS GOBIERNOS

En opinión del secretario general de la Convención, Willem Wijnstekers, aunque las cuestiones más conocidas por el gran público son la caza de la ballena o el comercio ilegal de marfil, existen otras muchas especies amenazadas y "los gobiernos deben utilizar toda la gama de políticas e instrumentos de que disponen" para "invertir la destrucción masiva de bosques y océanos".

En su opinión, el sistema de permisos y cuotas establecido por la CITES ha demostrado ser el más eficaz; este año, la organización pretende incluir en la lista de especies protegidas contra el comercio al napoleón (un pez de gran tamaño de los arrecifes del Indico y el Pacífico) y el gran tiburón blanco.

Estas mismas normas se aplican por ejemplo al comercio de maderas; desde el pasado noviembre, por ejemplo, todos los cargamentos para la exportación de caoba latinoamericana deben estar sometidos a la autorización previa de la Convención. Indonesia está proponiendo una protección similar para el ramin y para el agar, un árbol de hoja perenne de cuya valiosa madera se extrae un aceite utilizado en incienso, perfumes y cosméticos.

Otro grupo de especies amenazadas por los mercados tradicionales y los mercados emergentes son las plantas medicinales, como la hoodia (procedente del sur de Africa), el tejo chino o la hierba cistanches del desierto. Varias propuestas más piden restricciones al comercio de tortugas terrestres y marinas de Asia, sobreexplotadas en los mercados alimentarios tradicionales y para el comercio internacional de mascotas.

La CITES establece distintos tipos de protección en sus tres Apéndices; en el primero están incluidos los cerca de 300 animales y plantas cuya comercialización está prohibida, como los grandes monos, el guepardo, el leopardo blanco, el tigre, varias especies de aves rapaces, serpientes y cocodrilos, todas las tortugas marinas, o los faisanes.

PROPUESTA DE LA UE

Con vistas a la Conferencia, a mediados de este mes el Parlamento Europeo pidió a la Comisión y a los Estados miembros que participarán en la CITES que rechacen la propuesta de establecer una cuota de exportación de rinoceronte negro y de leopardo para Namibia y Sudáfrica que permitiría el comercio de animales vivos y trofeos de caza.

En una resolución, también rechazó la petición de estos países de cambiar el grado de protección al que están sometidos los elefantes para poder comerciar con artículos de marfil, piel y pelo, así como los rinocerontes blancos en Suazilandia y la regulación del comercio de la ballena minke.

Según los datos manejados por la Eurocámara, la ampliación de la UE va a aumentar la magnitud del tráfico de especies salvajes, por los que los 25 deben dotarse de una mayor y mejor información sobre el número de incautaciones y establecer un sistema para poder intercambiar información.

La UE es uno de los principales mercados de especies salvajes, ya que en el que en los últimos cinco años, hasta 2001, la importación fue de 5,4 millones de pájaros vivos, lo que supone el 37 por ciento del comercio mundial. España y Portugal fueron los principales importadores. España y Alemania son también líderes en importación de una serie de plantas.