01/09/2004

Un paleontólogo halla un diente de cachalote de 10 millones de años

(Levante) Es la primera «Scaldicetus degiorgii» que se cataloga en España. El biólogo especializado en paleontología Ximo Sendra, de Pego, sigue deparando nuevos descubrimientos.
Como fruto de la tarea de catalogación que lleva a cabo en los últimos meses para preparar una tesis doctoral, el estudioso pegolino ha rescatado de sus archivos una pieza de indudable valor que halló en tierras sevillanas hace unos años en unos trabajos de investigación desarrollados en colaboración con otros expertos andaluces. Se trata del diente de un cachalote del Tortoniense, en el Mioceno Superior, con lo que tendría unos diez millones de años de antigüedad.

La pieza, un Scaldicetus degiorgii, es la primera que se cataloga de este tipo en todo el estado. Sólo consta inventariado un diente de cachalote similar, un Scaldicetus grandis, localizado en las Islas Baleares y que, según Sendra, «está fragmentado y es más moderno».

El hallazgo es una de las piezas dentales de la mandíbula de un cachalote, una especie que sólo dispone de dentado en la mandíbula superior. Es una de las piezas más llamativas del material recogido durante los últimos años por Sendra.

El paleobiólogo Ximo Sendra, natural de Pego, donde también reside, es además investigador del Institut Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universitat de Valencia.

Otro de sus trabajos más destacados ha sido la reconstrucción del esqueleto de una ballena Rorcual común, cedida a la Universidad Politécnica de Valencia para que permanezca expuesta de forma permanente en su biblioteca.

En la actualidad, prepara una tesis doctoral sobre paleobiología de mamíferos marinos, «una línea investigadora pionera en toda España y que se ha iniciado en la Universitat de Valencia», explicó.

Ximo Sendra destacó que el hallazgo del diente de cachalote del Mioceno Superior es «importante porque es una nueva especie y, por tanto, aumenta el conocimiento de este tipo de animales en España».

No obstante, lejos de arrogarse protagonismo, el investigador pegolino señaló también que el hallazgo «es fruto de los numerosos trabajos que acostumbro a hacer con universidades e investigadores de Andalucía, y que nos han aportado gran cantidad de datos».