bajoelagua
Foros de buceo
Imágenes de buceo
Sindicación RSS
Bolsa de empleo de buceo
Vida Marina
 Enviar     Imprimir     Menéalo     Del.icio.us
Canarias - La fanerógamas marinas y los submarinistas, amenazados  (05-07-2004)
(ABC) Los expertos sostienen que «la zona donde crecen los sebadales es una de las más dañadas por el impacto de todo tipo de actividades humanas»
 
Nieves González Henríquez, investigadora del grupo del bentos, califica la situación de los sebadales como de «comprometida». Tres ejemplos reconocibles por la población son las praderas de fanerógamas de Las Canteras, donde la seba ha cedido terreno dentro de un proceso natural provocado por la urbanización del istmo; las de Puerto Rico, dañadas por la acción de cuatro emisarios, y las de Melenara, eliminadas por los efectos de la pesca de arrastre.

Zona dañada

«La zona donde crecen los sebadales -sostiene- es una de las más dañadas por el impacto de todo tipo de actividades humanas». Su degradación tiene unos efectos negativos en toda las escalas, que afectan la vida cotidiana de miles de personas, desde los submarinistas a los pescadores y, por supuesto, a miles de organismos marinos. «El ciudadano que se sumerge en el mar con sus gafas de submarinista y su tubo va notar una visión empobrecida del medio, asegura la investigadora. Antes podía avistar alevines, pececillos o estrellas de mar con cierta facilidad. Con los sebadales dañados los dejará de ver, porque estos seres ya no tendrán refugio. Los submarinistas deportivos de recreo también se percatarán de esta pérdida. En una inmersión cotidiana pueden pasar dentro del agua tres cuartos de hora entre las sebas contemplando toda la vida que allí se da. La desaparición de los sebadales supone la erradicación del ocio, ya que no verá prácticamente nada».

Otro de los sectores más perjudicados será el pesquero. «En una pradera de fanerógamas marinas existen muchísimos tipos de algas y de invertebrados que crecen sobre, y entre las hojas de los sebadales. Sobrepequeñas piedritas y dentro de la arena viven muchos organismos y contando también microorganismos, como pequeñas algas invertebradas y bacterias», expone Nieves González. La desaparición de esa fauna, como explica la investigadora, supone un desequilibrio en el entorno.

«Los alevines -asegura-que antes buscaban refugio en esos sebadales o se alimentaban en ellos o desaparecerán. Haciendo un paralelismo con la realidad - argumenta- sin guardería, no hay adultos y los sebadales son la guardería del mar».