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Cuatro tortugas bobas varan en Tenerife embadurnadas de alquitrán  (01-09-2005)
(Diario de Avisos) Dos ejemplares murieron horas después de ser recogidos por el personal veterinario del Cabildo.
Cuatro pequeñas tortugas Caretta caretta, normalmente conocidas como tortugas bobas, embarrancaron ayer en las playas del municipio de Güímar embadurnadas de alquitrán. A primeras horas de la tarde dos de ellas habían muerto debido a la cantidad de piche que les obstaculizaba las vías respiratorias.

Los animales fueron localizados por un grupo de personas que se encontraban en la playa, en la zona del Cabezo y las cercanías del Club Naútico, según informó la Policía Local de Güímar. Los bañistas avisaron a la policía y a personal de la consejería de Medio Ambiente del Cabildo Insular de Tenerife.

Agentes de la policía local permanecieron con los ejemplares encontrados hasta que llegó el personal especializado del Cabildo, minutos después de haberse producido el aviso.

Las personas que hallaron los quelónidos intentaron hacer los primeros cuidados en la playa, limpiando con servilletas el exceso de piche que los animales traían pegados a las vías respiratorias. Las personas que se encontraban en la playa indicaron que el olor era muy intenso y que el alquitrán que venía adherido a ellas era bastante considerable.

A primera hora de la tarde las tortugas fueron trasladadas al centro de Recuperación de Fauna La Tahonilla, dependiente del Cabildo insular de Tenerife, donde se les sometió a tratamientos de cuidados intensivos.

Uno de los animales fue recogido en muy mal estado y murió antes de ser trasladado, y otro perdió la vida en el trayecto de Güímar a La Laguna, donde se encuentra el centro de La Tahonilla.


Recuperación

El veterinario de dicha instalación, Jaime Espinosa, detalló a DIARIO DE AVISOS el proceso que se ha seguido para recuperar estos ejemplares.

Cuando fueron ingresadas se les dio un baño de aceite para eliminar la capa más gruesa de alquitrán y posteriormente se trataron con productos antigrasa. El proceso concluyó revisando sus constantes vitales.

Espinosa destacó la toxicidad del alquitrán y afirmó que los animales llegan muy "debilitados debido a que inhalan los vapores del producto y llegan a tragarlo" y que incluso pudieron estar varios días manchadas y sin comer.

Estas dos tortugas, según el veterinario "tienen todas las posibilidades de sobrevivir. No obstante, pudieron haber tragado alquitrán lo cual les afectaría y podría llegar a producirles la muerte".

La tortuga boba (Caretta caretta) utiliza habitualmente las costas orientales del Atlántico como lugar de migración, una vez transcurrida su fase reproductiva en las costas del Caribe o del Mediterráneo. Esta especie se encuentra en la actualidad expuesta a múltiples amenazas, especialmente por la captura accidental por la pesca de palangre. Además, en su migración la tortuga boba necesita determinadas áreas y ecosistemas submarinos que resultan claves en su ciclo vital, por lo que la investigación y protección de los mismos es fundamental.


Aviso

En el caso de encontrar una tortuga varada en la costa con manchas de petroleo se recomienda en primer lugar avisar al 1-1-2 para que personal técnico de la consejería de Medio Ambiente del cabildo se desplace al lugar y actúe. No obstante, se puede proceder a limpiar con trozos de tela humedecido en aceite los ojos, boca y los orificios nasales del animal. Esta es una tarea que hay que realizar con sumo cuidado pues la tortuga no debe tragar el aceite con el que se la está limpiando, lo cual podría producir que el piche ingerido se absorba más rápido en el estómago del animal y le produzca la muerte.

El centro de La Tahonilla cuenta, además de con los dos ejemplares recogidos ayer con otra serie de tortugas que han varado en la costa de la Isla, la mayoría afectadas por cortes producidos por trozos de redes a la deriva, ingestión de bolsas de plástico, anzuelos de palangres o por manchas de piche.

Los animales que se recuperan en La Laguna se utilizan tras su recuperación para realizar labores de educación medioambiental y cuando están en estado de salud óptimo se sueltan al mar, habitualmente bajo la atenta mirada de estudiantes.