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Greenpeace denuncia la destrucción de los ecosistemas marinos en el Atlántico Norte por la pesca de arrastre ilegal  (12-08-2005)
Los ecologistas acusan al Gobierno español de proteger a las compañías armadoras de España propietarias de barcos "pirata".
Greenpeace ha denunciado una vez más la destrucción de las profundidades marinas con la acción de dos nadadores que ayer se interpusieron con bengalas y una boya a la proa del buque estonio "Lootus II", dentro de una campaña que esta misma semana los llevó a una protesta similar contra el arrastrero gallego "Praia de Tambo".

Los ecologistas protestan así por la mala gestión de la actividad pesquera en aguas del Atlántico Norte, ya que según fuentes de Greenpeace, deberían ser los Gobiernos los que actuaran para detener la destrucción de las profundidades marinas provocadas por el arrastre de profundidad. Sobre todo, se apunta a los buques y compañías con un historial de pesca ilegal como, señala Greenpeace, es el caso del barco estonio.

El buque de los ecologistas, MY Esperanza, había estado siguiendo durante 30 horas al pesquero, que se dedicó durante 18 horas "a arrastrar sin parar", informa Greenpeace. MY Esperanza permanece desde el 26 de julio en aguas del Atlántico Noroeste para investigar la actividad de las flotas de arrastre en aguas internacionales reguladas por la Organización de Pesca del Atlántico Noroeste (NAFO).

El "Lootus II" había sido citado en diciembre de 2004 por este organismo tras haber utilizado malla ilegal. Sebastián Losada, responsable de la campaña de océanos de Greenpeace, mantiene que "es un auténtico escándalo que el ’Lootus II’ esté pescando aquí, no sólo por su amplio historial de incumplimiento de las normas de pesca en el Atlántico Norte, sino porque sus propietarios se dedican a la pesca ilegal de bacalao de profundidad en aguas antárticas".

La empresa española Grupo Oya Pérez participa como accionista a través de una de sus subsidiarias en la compañía estonia MFV Lootus OU, propietaria del "Lootus II". Hasta el año 2000 dicho buque se llamaba Fragana y estaba registrado bajo la propiedad de Juana Oya Pérez, según apunta Greenpeace. Precisamente, ese año el buque fue citado 7 veces por incumplimiento de las normas de conservación de NAFO hacia la pesca de especies sujetas a moratoria o superar las capturas.

El pasado 30 de julio, Greenpeace se dirigió a las autoridades españolas para la explicación de cómo los representantes de una compañía con buques que participan en actividades ilegales de pesca son invitados a participar en foros internacionales.


Activistas de Greenpeace durante una protesta contra la pesca de arrastre ante el pesquero gallego "Playa de Tambo".

El Gobierno español se remitió al Plan Nacional de Acción contra la Pesca Ilegal, postura frente a la que Sebastián Losada expone que "las buenas palabras no llegan para detener a las compañías que siguen operando sin control, cambiando de nombre y de bandera para tratar de eludir las normas mientras los ecosistemas marinos y los recursos pesqueros sufren sus consecuencias".

Por este motivo Greenpeace denuncia la protección que el Gobierno español facilita a las compañías armadoras de España propietarias de barcos pirata.

Situación desesperada

Greenpeace afirma haber documentado las pesquerías de gambas de profundidad, gallineta y fletán negro, habiendo subido a bordo de 7 arrastreros de fondo y registrado la actividad pesquera de otros 13 barcos de Estonia, Canadá, Islandia, España, Letonia y Lituania.

Los ecologistas determinan que el área gestionada por NAFO está "asolada por la sobrepesca y sus miembros rompen habitualmente las reglas". Durante el año 2005, 4 de las 6 poblaciones de peces que gestiona NAFO están sujetas a una moratoria debido a que han sido sobreexplotadas hasta el extremo.

Es el caso del fletán negro, especie clave para la flota española en 2003, al que NAFO incluyó en un plan de recuperación para los próximos 15 años debido "al mal estado del stock", señala Greenpeace. A pesar de ello, los científicos de NAFO informaron de que la captura de esta especie en 2004 había superado en un 27 por ciento la cuota impuesta. Los citados expertos indicaron que existen un 85 por ciento de posibilidades de que en plan no logre sus objetivos en 2008. La cantidad de fletán detectada en 2004 ha sido la más baja desde que se cuenta con datos de la especie.

La estancia del Esperanza en el área NAFO responde, según Greenpeace, a la petición de más de 1.100 científicos y de organizaciones medioambientales para que Naciones Unidas imponga una moratoria sobre la pesca de arrastre en alta mar. La próxima reunión de las Partes Contratantes de NAFO será el próximo mes de septiembre en Tallin, Estonia.