
Vida Marina
Oceana denuncia la actitud del Gobierno de Chile por permitir a empresa Celco verter sus efluentes al mar (09-08-2005)
El director ejecutivo de la organización de defensa del mar Oceana, Marcel Claude, denunció la actitud del Gobierno de Chile, presidido por Ricardo Lagos, por permitir a las plantas de celulosa de la empresa Celco que conduzcan sus efluentes al mar. Para Claude, este permiso "confirma que entre las prioridades del Gobierno no se encuentra la protección del Medio Ambiente, independientemente de si en vez de cisnes, sean esta vez los recursos marinos los que mueran o migren", según recoge el boletín del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Asimismo, el director de Oceana destacó que vertir los efluentes de esta planta a la costa chilena tendrá un gran impacto en la fauna y flora de la zona y manifestó que la solución del emisario marino sólo busca seguir protegiendo los intereses económicos de la empresa ya que, en su opinión, la celulosa tiene la posibilidad de realizar una mayor inversión y optar por una solución que no signifique ningún impacto ambiental, ya sea en el río Cruces o en el mar. De acuerdo a lo expuesto por Antonia Fortt, ingeniero ambiental de Oceana, dentro de los efectos que puede tener un ducto de una planta de celulosa al mar, no sólo se encuentra la contaminación de los recursos marinos, la mortandad de aves y algas marinas, sino que la salud de la población se verá seriamente expuesta. Además, indica que basta con mirar "un poco más al norte de Valdivia, concretamente en Constitución, donde hoy existe un ducto al mar, el que tiene los recursos marinos contaminados y a la población enferma". Al respecto, explicó que esto se produce porque los residuos industriales líquidos que se vierten por los ductos, técnicamente llamados emisarios submarinos, contienen metales pesados (que en altas concentraciones y dependiendo del tipo de metal puede provocar desde síntomas como diarrea, hasta la muerte por cáncer), dioxinas y furanos (conocidos contaminantes generados por la celulosa y regulados hoy por el Convenio de Estocolmo) y materia orgánica (que provoca eutroficación en las aguas marinas, es decir un gran crecimiento de las algas que reducen el oxígeno disponible para la supervivencia de peces en el mar). Estas características hicieron que la Dirección de Territorio Marítimo (DIRECTEMAR), entidad encargada en Chile de la protección del Medio Ambiente acuático en zonas navegables, advirtiese de que los emisarios no son aconsejables cuando se trata de contaminantes tóxicos altamente persistentes (en general no biodegradables), en que su dispersión en el medio acuático sólo provocará una daño mayor. Por esta razón, para Oceana, la propuesta de Celco constituye una grave amenaza para la biodiversidad marítima de la Novena y Décima regiones chilenas porque los efluentes del proceso de fabricación de celulosa se considerar internacionalmente como residuos industriales con elevado potencial contaminante, tal como se señala en el Convenio de Estocolmo, que Chile suscribe.
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