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El nieto de Cousteau filmará al tiburón blanco desde un submarino camuflado  (29-03-2005)
(El Mundo) Fabien Cousteau, nieto del famoso oceanógrafo Jean Jacques, e hijo del ambientalista marino Jean Michel, se va a convertir en tiburón blanco para poder filmar y conocer el comportamiento de estos temidos depredadores del mar.
Fabien, del que se puede decir que nació con las aletas puestas - la primera inmersión la hizo a los cuatro años-, está a punto de concluir un mini submarino de las dimensiones y apariencia del gran escualo. El ingenio, al que coloquialmente le denominan Troy, tiene casi cinco metros y pesa unos 500 kilos. Dentro existe una superficie suficiente para que Fabien vaya tumbado y desde unos mandos pueda dirigir el mini submarino.

El propio Fabien ha confesado que la idea le surgió cuando leyó la historieta de Tintín, El Tesoro de Rackham el rojo, donde el protagonista del cómic maneja un submarino con forma de tiburón que le construye el profesor Tournesol. «Este submarino me permite viajar durante horas con los tiburones y es genial para que me acepten al creer que yo también soy un tiburón», ha señalado el joven Cousteau.

Además de conocer el hábitat y la vida del tiburón blanco, Fabien realizará un documental del estilo de los que hacía su abuelo, el gran narrador de la vida submarina. Junto a Fabien hay todo un equipo de personas -biólogos, ingenieros, cámaras y redactores-, entre los que se encuentra su hermana, Celine, que sigue la saga familiar y de la que Fabien dice: «Es mi cabo salvadidas».

La máquina, construida por Eddie Paul que trabaja para la industria del cine de Hollywood, ya ha realizado inmersiones de prueba.En una de ellas se hizo pasar por una hembra dominante del grupo de escualos, cuyos machos se mantuvieron a una prudente distancia por abajo y por detrás, y sólo una hembra joven se acercó mucho más.

El minisubmarino no es completamente estanco, por lo que hay agua dentro. Quien lo maneja debe llevar el traje de buceo y unas pequeñas aletas, y una máscara-regulador especial, que permite mantener contacto de voz con el barco de apoyo, y a la vez no emite burbujas al exterior. 

Un ' joystick ' como timón

El piloto maneja los motores de la nave con un joystick, que permite mover la aleta caudal como lo hacen los tiburones a unos cinco nudos de velocidad. El combustible es aire comprimido, que tampoco emite burbujas porque es reciclado contínuamente, y además no causa ruidos mecánicos. La autonomía es de seis horas.

Las cámaras están situadas en los ojos del animal para tener una visión frontal, que se ve en una pantalla plana junto al panel de mandos. También hay otra cámara situada en la rémora del tiburón (esos peces que les acompañan en la zona ventral) para tener una vista hacia atrás y abajo.

Las fuertes costillas de acero del tiburón mecánico le dan consistencia y elasticidad a toda la estructura, que está forrada por un material flexible, y que a su vez está recubierto de tal manera que simula la rugosidad de la piel de los escualos. Incluso sobre un lateral se han simulado las cicatrices de una dentellada de un tiburón para darle apariencia más realista al ejemplar mecánico.

El aparato cuenta con un sistema de apertura sencillo, que permitiría al piloto evacuar la nave. Este podría emerger gracias a que tiene su sistema de respiración autónomo y tiene todo el equipo de buceo puesto.

A partir de ahora, Costeau, buscará los mejores sitios del planeta para encontrarse con los temibles tiburones blancos, los mayores depredadores que existen. Aunque Fabien tiene claro que son máquinas de matar, lo hacen sólo para comer. «No se trata de bandidos, sino de seres que tienen que vivir y alimentarse», dice el joven investigador.

Amante profundo del mundo submarino, Fabien rompe una lanza a favor de estos grandes peces. El odio mítico que generan ha provocado que sea perseguido por todos los pescadores del planeta y se encuentren en peligro de extinción. «Quiero cambiar la opinión de la gente y que comprendan al gran blanco», concluye este Cousteau de tercera generación.