
Vida Marina
Hallan dos especies de pulpo que caminan de puntillas por el fondo marino (25-03-2005)
Dos especies de pulpo localizadas en Indonesia y Australia caminan de puntillas sobre la arena del fondo del mar, mientras el resto de ejemplares de ese animal avanza a modo de gateo para pasar desapercibido, según un estudio realizado por un equipo de científicos. Los dos ejemplares caminan por las profundidades apoyando regularmente y un tiempo prolongado dos de sus brazos consecutivamente sobre la arena del fondo del mar, como si andaran de puntillas. Con sus otras seis extremidades se ocultan ante los predadores a modo de protección; uno de ellos, adopta con esos brazos no usados para caminar la forma de un coco giratorio, y el otro se asemeja a una masa de algas flotantes.
El trabajo aparece publicado en el último número de Science, y es fruto de la investigación de un equipo de científicos de las universidades de California-Bekerley y de Sam Ratulangi en Sulawesi Norte (Indonesia). La cualidad andarina de esos animales los hace más vulnerables ante los peligros de las profundidades marinas respecto al resto de pulpos, cuyos movimientos a modo de gateo los hace pasar más desapercibidos ante los enemigos, explican los expertos. Con anterioridad a este trabajo, se pensaba que esa actividad de pasear se limitaba a las criaturas con músculos adheridos a huesos u otras estructuras óseas. En lugar de músculos y huesos, estos pequeños pulpos andarines se apoyan para caminar sobre músculos flexibles, que se mantienen a partir de un fluido en su interior. Para su investigación, los científicos grabaron en vídeo y bajo el agua los movimientos de los brazos de esos dos ejemplares: el pulpo coco de Indonesia, cuyo cuerpo apenas alcanza el tamaño de una manzanita, y el pulpo alga de Australia, semejante a una nuez. Los científicos estudiaron sendos ejemplares y los movimientos de los dos brazos apoyados en la superficie del fondo del mar y comprobaron que sus contactos con el suelo eran regulares y también las cantidad de tiempo en contacto con el suelo, lo que los hace ser considerados como caminantes a dos patas y de locomoción bípeda.
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