
Vida Marina
Interés por ballenas azules avistadas en Chile (22-03-2005)
Ante los numerosos avistamientos de ballenas azules en las aguas cercanas a la costa de Chiloé, científicos y estudiosos del tema de Chile y el extranjero han sostenido una serie de reuniones con autoridades de Gobierno, con el objeto de proteger y aprovechar la presencia de esta especie. El interés que despertó en la comunidad científica internacional radica en que la ballena azul (Balaenoptera musculus), el animal más grande del planeta, está en peligro de extinción.
Por esta razón, es muy difícil verlas. De hecho, según explica la directora del Centro de Conservación Cetácea, Elsa Cabrera, "no hay ningún lugar en el mundo, en este momento, donde se pueda realizar un avistamiento costero de la ballena azul". Por esta razón, el objetivo de los expertos en cetáceos es crear un sistema de protección permanente de la especie, lograr la colaboración para el desarrollo de estudios científicos crear un programa de turismo especializado. Único en el mundo Así se lo hicieron ver Elsa Cabrera y la científica marina estadounidense Carole Carlson al subsecretario de Pesca, Felipe Sandoval, con quien se reunieron en Valparaíso. En la oportunidad explicaron que la iniciativa se enmarca en el trabajo del Centro de Conservación Cetácea, con el apoyo del Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat, y de la Dirección del Territorio Marítimo. Según Cabrera, por sus características geográficas y la falta de plataforma continental, en Chile se generan las condiciones para que estos cetáceos puedan acercarse a la costa y comer krill. De hecho, asegura, no existe otro lugar en el mundo con estas características, lo que podría generar una importante oferta turística con operadores regulados. Para concretar esta propuesta, la Corporación Nacional del Medioambiente (Conama) está postulando a fondos del FNDR-BID un proyecto de 350 millones de pesos, denominado "Turismo Chiloé-Palena". El objetivo es la investigación profunda de ballenas azules al noreste de Chiloé para orientar acciones de fomento al ecoturismo, hacer difusión, generar medidas de protección y crear medidas de bajo impacto, para evitar la fuga de los especímenes localizados y daños a su reproducción. La idea nació del trabajo efectuado por el investigador chileno Rodrigo Hucke, quien hizo avistamientos de un centenar de ballenas azules entre los años 2000 y 2002, en el Golfo del Corcovado, Chiloé. La ballena azul es el animal más grande que existe en el planeta, llegando a un largo máximo de 33 metros. Puede vivir 200 años y alcanzar un peso superior a las 100 toneladas, aunque los especímenes encontrados en Chiloé llegan a un largo de 25 a 27 metros. Se alimentan de un pequeño crustáceo llamado krill, del que consumen entre 2 y 8 toneladas diarias por ejemplar. Cazadas hasta el borde de la extinción hasta 1986 (murieron casi 350 mil ejemplares), la existencia actual de ballena azul se estima sólo en algunos miles. Según la doctora Karlson, su presencia en la zona sur austral indica que esta especie está regresando a áreas que fueron históricamente zonas balleneras.
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