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Biólogos canarios proyectan localizar poblaciones de tiburones para su pesca  (22-03-2005)
Biólogos marinos e instituciones de las Islas proyectan campañas para localizar poblaciones de tiburones en aguas canarias y así fomentar su pesca y comercialización, pues esta especie posee una carne blanca sin espinas y es rica en aceites para uso industrial y cosmético.
El tiburón rasqueta (arriba) y el marrajo, son algunas de las especies que se incluirán en el proyecto. Alejandro Sancho, biólogo marino del Servicio Técnico de Ganadería y Pesca del Cabildo de Tenerife, explica en una entrevista a Efe que en Canarias se han citado unas 55 especies de tiburones, cuya carne tiene poco olor a amoniaco, sabor agradable y alto valor nutritivo. De estos tiburones, la mayor parte se encuentran en aguas profundas, entre 500 y 2.000 metros de profundidad, y no son peligrosos para el hombre, pues comen peces de profundidad, cefalópodos y carroña, en ocasiones.

El biólogo e ilustrador científico comenta que los tiburones de aguas profundas suelen caracterizarse por un tamaño no especialmente grande, pues de media estarían entre 50 centímetros y 2 metros, una coloración uniforme en tonos oscuros -marrones, grises o negros- y ojos verdes, lo que les ha dado el nombre de "gatas" en muchos lugares de Canarias.

Los que rondan la costa son cazones, martillos, jaquetas y marrajos, entre otros, y presentan una coloración más típica de organismos con hábitos pelágicos, como la coloración dorsal azulada o grisácea y blanca en la zona ventral.

En Canarias se han capturado marfaras de hasta 3,5 metros de longitud e incluso la especie de tiburón de menor envergadura del mundo, con tan sólo unos 20 centímetros, pero además por las Islas pasan ejemplares del pez más grande del planeta, el tiburón ballena, que puede llegar hasta los 20 metros.

En el sur y suroeste de las Islas occidentales era habitual en los años 40 y 50 del siglo XX la pesca de tiburones de profundidad con anzuelo, en barcos de vela latina, por debajo de los 500 metros y llegando incluso hasta los 2.000 metros de profundidad en jornadas de un día completo.

En una jornada se podía capturar entre 150 y 300 kilos de estos tiburones, conocidos como quelmes, palludas y rasquetas.

El tiburón, sobre todo las especies de profundidad, tiene un enorme hígado que puede llegar a un tercio del peso corporal, y es muy rico en aceite, que posee unos altísimos contenidos en vitamina A y escualeno, un hidrocarburo insaturado aprovechado para la industria, los cosméticos, lubricantes y medicina tradicional.

Sin embargo, cuando se comenzó a sintetizar la vitamina A de manera artificial y con la aparición de lubricantes petroquímicos que sustituyeron a los naturales decayó la pesca del tiburón, sobre todo en las localidades de Los Cristianos y Puerto Santiago en Tenerife, Playa Santiago en la Gomera y Tazacorte en La Palma, donde había fábricas de destilado de estos aceites y secado de carne para su exportación.

Hoy en día no hay un mercado de consumidores que acepten este recurso, pues mucha gente desconoce que incluso los populares tollos son una especie de tiburón "y más canario que eso no hay nada", reconoce el biólogo.

Un aspecto que hay que tener en cuenta es que muchos de los peces que habitan en aguas profundas son más vulnerables que las especies de superficie o pelágicas, como sardinas y caballas que, aunque se capturan por toneladas, también se reproducen "por millones". Sin embargo los tiburones tienen hábitos reproductivos más lentos y las crías tardan más tiempo en crecer y en llegar a adultos, y por ello los estudios biológicos deberán marcar la pauta sobre hasta qué punto se podrá explotar esta especie. Los tiburones son animales fascinantes, una especie que habita en la Tierra desde hace cientos de millones de años y que casi no ha evolucionado.