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Greenpeace protesta por la caza de focas en Canadá  (14-03-2005)
Grupos ecologistas comenzaron desde el miercoles a llegar a las costas del Atlántico canadiense para protestar contra la caza de focas que afectará a más de 320 mil animales. Oficialmente, el Gobierno canadiense ha fijado este año en 319 mil 500 el número de focas que los cazadores de la costa atlántica pueden capturar, pero organizaciones ecologistas como el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) y Sea Shepherd, de Paul Watson, advierten de que el número real es mucho mayor.
Heather Callin, portavoz de Sea Shepherd, señaló que este año se cazarán cerca de medio millón de focas, porque aunque los cazadores sólo pueden quedarse con 319 mil 500, muchas escapan heridas y mueren posteriormente sin que sus cuerpos puedan ser recuperados.

Por su parte, Chris Cutter, de IFAW, también se mostró escéptico sobre las cifras oficiales.

"Incluso si los números del Gobierno canadiense son ciertos, la cifra que se permite cazar este año es la más alta en los últimos 15 años. Esta es la mayor caza de un mamífero marino en el mundo y probablemente la mayor de cualquier clase de mamífero", señaló Cutter.

La actitud del Gobierno de aumentar año tras año el número de focas que pueden ser cazadas exaspera a los grupos ecologistas, que además se quejan de la falta de transparencia oficial y de los inconvenientes que las autoridades les imponen para observar la apertura de la veda.

Paul Watson, uno de los fundadores de Greenpeace y ahora responsable de la organización Sea Shepherd, es uno de los más críticos ante la actitud de Canadá.

Watson se encuentra en las aguas de Terranova con su barco Farley Mowat para observar cómo nacen las focas arpa en estos días y planea quedarse todo el mes de marzo mientras dure la caza para documentar las actividades de los cazadores canadienses.

Watson ha solicitado el boicot de todos los productos pesqueros canadienses para protestar contra la caza de focas, y el próximo 15 de marzo Sea Shepherd y otras organizaciones han convocado manifestaciones en 40 países frente a representaciones diplomáticas canadienses para mantener la presión sobre Ottawa.

"Hemos solicitado el boicot hasta que Canadá detenga la matanza, porque algunos parece que sólo entienden las leyes de beneficios y pérdidas", explicó Watson en conversación telefónica desde el Farley Mowat.

"La mayoría de la gente cree que la caza de focas fue prohibida hace años, pero tenemos que alertar a la población canadiense y el resto del mundo de que la caza continúa", añadió Watson.

En el Farley Mowat, junto con Watson, viaja un equipo de filmación para documentar el nacimiento y caza de las focas, pero el veterano ecologista se queja que las autoridades canadienses sólo dejan tomar fotografías o rodar imágenes después de obtener un permiso.

Watson también denuncia que las autoridades canadienses no han anunciado cuándo se iniciará la caza de focas, lo que puede ocurrir en cualquier momento entre el 15 de marzo y finales del mes, para dificultar su seguimiento por parte de grupos ecologistas.

Las críticas de IFAW, Sea Sheperd y Greenpeace contra el Gobierno también se refiere a los datos "científicos" con los que Canadá justifica la magnitud de la caza de focas. Ottawa se basa en la población de focas y su impacto sobre otras especies, como el bacalao, casi extinguido en aguas canadienses, para determinar el número de focas a cazar.

"En 1637 se estimaba que habían 40 millones de focas y no había ningún problema con escasez de pesca. Ahora, cuando sólo hay un 2 por ciento del número original de bacalaos, Canadá culpa a las focas. La población de focas es de 2.5 millones aunque Ottawa dice que son 5 millones sin poder demostrarlo", afirmó Watson.

"Todos sabemos porqué desapareció el bacalao en el Atlántico Norte. Por la incompetencia y mala gestión del Departamento de Pesca canadiense. Han empujado cada pesquería del país hacia la extinción comercial. Sólo intentan convertir a las focas en cabezas de turco", concluyó Watson.