
Vida Marina
La flora y la fauna se han duplicado en el Abra de Bilbao durante las últimas dos décadas (03-01-2005)
(El Correo) La expansión de las algas y especies piscícolas facilita la autodepuración La recuperación ecológica ha sido posible por la descontaminación de las aguas
Los datos recogidos indican que el número de especies de flora y fauna se ha incrementado en un 100% durante este período, tanto en la zona interior como en el exterior. Así se ha constatado la presencia de escaramujos, mejillones o algas que habían desaparecido debido a la contaminación de las aguas, por el vertido incontrolado tanto de residuos domésticos como industriales durante varias décadas. Los analistas aseguran que «el ecosistema del Abra es cada día más complejo, a la vez que las transformaciones experimentadas por las comunidades biológicas se asemejan progresivamente a las existentes en zonas no contaminadas», según el profesor de Botánica de la UPV y director del equipo de investigación, José María Gorostiaga. La espectacular recuperación de los riqueza biológica ha tenido su principal causa en que la red de colectores de aguas residuales «ha alcanzado un 90%, consiguiendo eliminar el mismo porcentaje de carga contaminante que iba a parar a la costa», según se indica en el estudio. El punto de partida para devolver la riqueza marina se inició hace 25 años, con la puesta en marcha del Plan Integral de Saneamiento, promovido por el Consorcio de Aguas. Los resultados obtenidos ahora «permiten pensar que la recuperación ecológica del Abra es una realidad. La riqueza de algas y fauna es cada vez mayor, facilitando la propia autodepuración de las aguas, así como la entrada de peces y otros organismos que buscan refugio y alimento en la vegetación», afirmó Gorostiaga. Uso recreativo Los redactores del documento consideran que «todo ello contribuirá de manera positiva al uso recreativo de las aguas del Abra, mejorando la calidad de vida de los habitantes y visitantes de esta atractiva zona costera». Gorostiaga destacó la «necesidad de aumentar la conciencia y educación colectiva sobre el medio y la vida marina». Los datos incluidos en el estudio han sido recogidos en 15 estaciones dispuestas tanto en la zona intermareal como en la submareal. Los puestos de observación se sitúan en las playas de Las Arenas, Ereaga, Arrigunaga, Azkorri, Meñakoz y las áreas costeras de La Galea, Barrika o Kobaron. La rapidez de los cambios en el ecosistema ha obligado a los investigadores a incrementar la periocidad de las campañas de seguimiento, que ahora se realizan cada dos años en lugar de cada cuatro, como ocurrió al principio, durante el período comprendido entre 1984 y 1996.
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