
Vida Marina
Las autoridades australianas ordenan 'buscar y aniquilar' al tiburón asesino (17-12-2004)
Las autoridades australianas han dado la orden de "buscar y aniquilar" al tiburón blanco que el miércoles acabó con la vida de un joven de 18 años que practicaba esquí acuático en una playa de la localidad de Adelaida, pese a que se trata de una especie protegida en este país. La policía ha encontrado "algunos restos que parecen humanos" cerca del lugar donde los amigos del joven vieron cómo éste era atacado por dos escualos, y un equipo forense los está estudiando para tratar de identificarlos.
Las cristalinas aguas de West Beach, al sur de Australia, están siendo rastreadas por decenas de barcos y helicópteros que tratan de buscar más restos del chico y los dos tiburones. "La búsqueda sigue en marcha, han encontrado restos que podrían ser los que buscamos", aseguró un portavoz de la policía. Algunos de los amigos del joven vieron personalmente cómo dos tiburones blancos -uno de ellos de unos cinco metros de longitud- atacaban a Nick Peterson, un chico de 18 años que se cayó al agua mientras practicaba esquí acuático con una tabla de surf a unos 300 metros de la costa. No fueron los únicos testigos. Chris Niemoeller, un bañista que estaba aunos 50 metros del lugar del suceso, aseguró a la prensa australiana que de repente "aparecieron dos aletas sobre la superficie que se desplazaban a toda velocidad" hacia el lugar donde estaba Nick. "El chico trató de volver a subirse a su tabla y golpear a los tiburones, pero de repente desapareció, y tres segundos después el agua se tiñó de rojo", relató conmocionado. Tras el ataque, el segundo de los escualos permaneció dando vueltas alrededor del barco donde estaban los amigos de Nick, que trataron de alejarlo dando golpes en el agua. El gobernador de la provincia, Kevin Foley, dijo tras tener conocimiento del ataque -el segudo mortal en menos de una semana- que el tiburón "debe ser matado", a pesar de que esta especie está protegida en aguas australianas. "La opinión del gobierno es que si hay un gran tiburón blanco en las proximidades que supone una amenaza real para las vidas humanas, debe ser destruido", dijo. Las playas de la zona han vuelto ser abiertas al baño, a pesar de que el ataque se produjo hace sólo dos días, y de que hoy mismo se ha avistado un tiburón blanco de unos cuatro metros de longitud varios kilómetros al norte de West Beach. Las autoridades creen que podría ser el mismo escualo que varias personas han avistado en la zona varias veces en las últimas semanas, y no descartan que pueda ser el que hizo los últimos ataques mortales. "Salió a la superficie y nadó por debajo de nuestra embarcación de rescate, así que tenemos la seguridad de que todavía está en la zona", aseguró el responsable del Escuadrón de Rescate Martítimo, Fraser Bell. "Vimos al tiburón, pero antes de que pudiéramos cazarlo, se dirigió hacia el sur, hacia el lugar donde ocurrió el ataque de ayer (por el miércoles)", aseguró. Mientras la búsqueda del escualo asesino prosigue, la familia de Peterson y sus amigos se congregaron ayer en la playa de West Beach para rendir un último homenaje al joven. "Nick era un hombre al que le apasionaba el mar, y tenía mucha experiencia en él. Pero sabemos que el mar es territorio de los tiburones... y no somos partidarios del asesinato indiscriminado de ningún escualo", dijo el padre tras la pequeña ceremonia. El inspector de policía David Lusty ha confirmado que el ataque fue "salvaje y muy rápido", por lo que los amigos de Nick que viajaban en el barco "no pudieron hacer nada por salvarle". Mientras, las autoridades australianas tratan de convencer a la población de que el baño sigue siendo seguro, a pesar de que es el tercer ataque mortal de tiburones en lo que va de año, tras la muerte de un buceador el sábado y de un surfista el pasado mes de julio. El país tiene una de las peores reputaciones de ataques mortales de escualos, aunque según el Archivo Internacional de Tiburones la mayoría de los ataques de esta especie ocurren en aguas de Norteamérica. El primer caso de ataque mortal de un tiburón en aguas australianas que está documentado data de 1791. En los últimos 200 años, se han producido más de 625 ataques en Australia, 200 de ellos mortales.
|
||