
Vida Marina
Alertan riesgo pesca arrastre fondo en últimas zonas vírgenes mar (14-12-2004)
Los fondos marinos de gran profundidad, considerados las últimas zonas vírgenes de los océanos, se encuentran amenazados por las pesquerías industriales a gran escala que en los últimos años han invadido estos ecosistemas ante el agotamiento de sus recursos pesqueros tradicionales. El representante de Greenpeace Sebastián Losada alertó hoy, en una entrevista concedida a Efe, de este peligro que ha llevado a su organización a poner en marcha una campaña internacional para la protección de los fondos de gran profundidad y que se declare una moratoria que impida el acceso de las flotas pesqueras a estas zonas.
"Se trata de unos ecosistemas bastante particulares, que hasta ahora eran muy poco conocidos" y que poseen una gran diversidad de especies pero con una baja densidad de individuos, indicó Losada. Entre esta fauna se encuentran corales fríos y especies como el granadero, el pez reloj anaranjado o el pez palo, animales con unos ritmos biológicos muy lentos, algunos de los cuales pueden llegar a vivir hasta 120 años, pero que no alcanzan la madurez sexual hasta los 30 y ponen muy pocos huevos, lo que les hace "más sensibles a la sobreexplotación". El miembro de Greenpeace señaló que el arrastre de fondo "estropea todo el ecosistema" y se preguntó cuánto tiempo podrán soportar estos parajes vírgenes este tipo de pesca que ya ha agotado caladeros "más productivos", en los que vivían "especies con ritmos de reproducción mucho más rápidos". Losada recordó que las flotas industriales practican una pesca muy destructiva que algunos expertos han calificado de "minería" y que les lleva a explotar durante cinco o diez años una zona hasta esquilmarla, para luego desplazarse a otro lugar en el que vuelven a hacer lo mismo. Se trata de grandes arrastreros congeladores que pasan tres o cuatro meses en cada marea y que se han dirigido a aguas internacionales, debido "a la grave crisis que vive la pesca en todas las zonas costeras", explicó el portavoz ecologista. Hasta hace poco estas áreas de gran profundidad no se explotaban por problemas tecnológicos y de rendimiento, pero ahora estos pesqueros tienen capacidad para trabajar en profundidades de hasta dos mil metros. Por el momento, estas capturas resultan rentables, porque son pocos barcos los que se dedican a esta actividad, pero es cuestión de tiempo que también estos caladeros se agoten. "Desde Greenpeace -comentó-, estamos intentando que no se repita el mismo error que el ser humano ha cometido en otras muchas zonas y que, antes de explotarlas a gran escala, haya una moratoria que nos permita evaluar de qué forma se pueden extraer estos recursos de forma sostenible". "Las especies que se capturan en estas zonas -continuó- son comerciales desde hace muy poco tiempo y responden a una necesidad de la industria de abastecer un mercado que sigue en aumento, al tiempo que tenemos más problemas de sobrepesca en las especies tradicionales". Por el momento estos peces, que se pagan a menos de un euro el kilo en primera venta, no se comercializan en España, que tiene un mercado muy tradicional, pero se venden bien en los países del Este, y en naciones más desarrolladas como Francia se ha llegado a poner en marcha campañas institucionales para fomentar el consumo de estas especies y darle actividad a estos barcos. El experto desveló que el 40 por ciento de los arrastreros que se dedican a este tipo de pesca es de nacionalidad española y que entre sólo once países extraen el 95 por ciento de este tipo de capturas, por lo que "un grupo muy pequeño" de naciones "están explotando de forma insostenible unos recursos comunes", porque estos fondos "son un patrimonio común de la humanidad". Esta circunstancia ha llevado ya a la Unión Europea a tomar medidas para proteger espacios como Las Azores, Madeira y las Canarias, algo que, en opinión de Losada, hace más necesaria aún una moratoria para investigar estos ecosistemas antes de que sean destruidos por el hombre
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