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05/04/2005

Tres submarinistas parte del interior del acorazado España

Tres submarinistas parte del interior del acorazado España

(El Diario Montañés) Su afición por el buceo desde la niñez marcó su profesión de mayores. Hoy, José Bermejo y Leo del Rincón pueden presumir de ser los primeros submarinistas que accedieron al pecio del 'España' para filmar su interior. Otros lo hicieron antes pero con máquina de fotos que es menos complicado que llevar una cámara.
El acorazado se encuentra sumergido a tres millas al norte de Cabo Galizano por fuera del cabezo, a 75 metros de profundidad y con la quilla al sol. Animados por la lectura del libro 'Naufragios en la Costa Cántabra' de Rafael González- Echegaray y tras consultar a los pescadores de la zona y documentarse también en la hemeroteca sobre lo que decía la prensa de aquel entonces sobre el naufragio, pusieron en marcha el proyecto 'Mourosub 04' en el que colabora José Manuel Guerra, como responsable de la edición de video.

Los últimos buscadores de pecios, como se autodenominan, pretenden hacer un documental con los restos de los pecios que guardan las aguas cántabras desde hace más de medio siglo. «Nosotros somos los únicos que hemos entrado a filmar», asegura Leo, el experto submarinista que filmó las bombas que guarda el pecio. Para llevar a cabo su trabajo contaron con la colaboración de otros submarinistas y el patrocinio de dos empresas 'Dacor y Mares' que les facilitó todos los equipamiento necesario de buceo y 'Air Liquide' quien les proporcionó los gases respirables para las mezclas.

El pasado 26 de julio de 2003 fue el día clave para una operación que llevaban muy planificada: «Nos metemos de lleno en el azul verdoso y la luz comienza a extinguirse a medida que descendemos. Una enorme silueta apareció ante nuestros ojos. A pesar de los años transcurridos los aceros del acorazado se defienden de la erosión y nos muestran sus cuatro hélices llenas de escaramujo. La visibilidad es buena considerando la profundidad a la que nos encontramos, damos un pequeño reconocimiento por la quilla y descendemos hasta el boquete abierto en la popa, nuestro profundímetro marca -73 metros. Un enjambre de hierros retorcidos y chapas nos dan idea del fuerte impacto sufrido por el buque al tocar fondo. Los restos de uno de los cañones de 305/50 mm asoma por el costado de estribor y el timón está apoyado sobre unas lajas a unos ocho metros del pecio». Leo y su compañero se adentran en el pecio por la plataforma baja: «Algunos restos de las cargas explosivas y obuses están esparcidos por el techo de cubierta, otros siguen perfectamente estibados como si no hubieran sido partícipes del siniestro». Consiguen llegar a la zona de ascensores «tenemos una dificultad añadida, ya que todo está al revés. Es fácil desorientarse, tendemos un carrete para garantizarnos la salida...».

20 minutos en el fondo

Llevan 20 minutos en el fondo y deben salir según la planificación hecha para la inmersión. Realizan unas tomas del exterior del pecio y comienzan el ascenso. Hay que hacer la descomprensión lentamente y haciendo paradas. Por fin llegan a la superficie donde les aguardan sus compañeros.

«Las sensaciones que nos recorren por todo el cuerpo cuando sacamos la cabeza del agua después de una inmersión de estas características son indescriptibles. Nos saludamos con la euforia de encontrar a un ser querido después de un larga viaje». Volvieron de la obscuridad y el silencio y quieren seguir con ese proyecto del que llevan a realizado el 50 por ciento y para el que necesitan financiación. Con ese fin presentaron su proyecto a la Consejería de Cultura, Educación y Deporte y están a la espera de conseguir subvención para seguir adelante.
 
El España victima de una mina "amiga"
 
El acorazado que se hundió frente al cabo de Galizano al chocar con una mina que probablemente él mismo u otro buque del bando nacional había sembrado, fue rebautizado con el nombre de 'España' en 1931 en el advenimiento de la República. Hubo anteriormente otro buque de la Armada española con ese nombre que se perdió en Marruecos en 1923 al embarrancar por causa de la niebla. El acorazado cuyo pecio yace en aguas cántabras entró en servicio de la marina española el 16 de agosto de 1915 con el nombre de 'Alfonso XIII' que era entonces el monarca reinante. Pese a no poder celebrar sus bodas de plata tuvo un importante historial. Participó en la campaña de Marruecos y en el desembarco de Alhucemas, vigiló las costas españolas durante la Primera Guerra Mundial que enfrentó a Alemania y países de la Europa central contra Francia, Inglaterra, Italia y Estados Unidos. Estampa habitual en Santander durante los meses de verano de la familia real, fue el primer barco de guerra que fondeó en Cuba tras la pérdida de esa colonia y en 1923 junto con el 'Jaime I' trasladó a los Reyes y a Primo de Rivera al exilio italiano. Llevaba años en el Ferrol esperando el desguace, cuando en julio de 1936 pasó a manos de los nacionales después de varios combates. El 12 de agosto de ese año y después de una puesta a punto de sus máquinas inicia una nueva misión por el Cantábrico para el bloqueo de los puertos en poder de los republicanos y en apoyo de las fuerzas de tierra en compañía del destructor 'Velasco'. El 'España' participó con el 'Almirante Cervera' y el 'Velasco' en la conquista de San Sebastián. El 30 de abril de 1937 frente a Santander el destructor 'Velasco' descubrió un mercante que intentaba burlar el bloqueo.

El 'España' se aproximó a la costa para apoyar al primero, cuando tocó una mina que produjo su naufragio. El 'Velasco' rescató a la tripulación. Hubo cinco bajas. El buque de 139,9 metros de eslora y 24 de manga, estaba protegido por una faja de acero y disponía de un gran armamento aunque su velocidad era escasa. Fue construido en Ferrol.
 
 
Otros pecios bajo aguas cantabras
 
Aunque el pecio del 'España' concentra la mayor parte del proyecto, hay otros pecios bajo las aguas del litoral cántabro en los que están trabajando el equipo de filmaciones submarinas Mourosub, integrado por José A. Bermejo, J. Manuel Guerra y Leo del Rincón «para dar a conocer los vestigios de nuestra historia más reciente, sumergida en las bravas aguas del Cantábrico» a través de un documental.

Uno de esos pecios es el del 'Skotland' (Holanda 1919- Santander 1938). Era un carbonero de 51 metros de eslora y 8 metros de manga. Había cargado en Hinojedo 850 toneladas de pirita de hierro con destino a Francia cuando le sorprendió una fuerte marejada al cruzar la barra de Suances. El buque chocó con unas piedras del margen de la canal. Intentó llegar a Santander pero la vía de agua que le produjo la colisión en el pantoque provocó su hundimiento a dos millas de Cabo Mayor. Sus restos están a unos 48 metros de profundidad. Los 14 hombres que formaban su tripulación evacuaron en botes salvavidas. Su gemelo, el 'Rio Miera' se hundió 13 años más tarde en esa misma zona al ser abordado por otro buque 'El Mogador' que rescató a sus tripulantes. El naufragio ocurrió una noche de diciembre de 1951. El 'Rio Miera' quedó hundido a 42 metros fuera del resguardo del Cabezo de la Vaca.

El 'Genoveva Fierro' (Granngempounth 1894-Cantabria 1925) yace a 55 metros de profundidad y a 2,2 millas de Punta Pescador desde el año 1921. Era un buque carbonero que colisionó con otro de la misma compañía a la altura de Suances cuando se dirigía a Francia e intentó llegar a remolque a Bilbao para ser reparado.

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