(El Pais) España es el país europeo con una progresión más alta de nuevos carnés, según los datos de PADI, una de las organizaciones: 15.103 licencias en 1999; en 2003, 37.880.
Caso tipico de "enganche" al buceo: Estás de vacaciones en la República Dominicana. Un día encuentras una nota en un tablón: "Prueba el buceo. Clase gratis en la piscina del hotel". Te gusta el mar y tu curiosidad es algo malsana. Así que vas. Tras un laborioso equipamiento (te sientes astronauta) y cuatro explicaciones, descubres que puedes respirar sin problema a medio metro de profundidad. De momento, las sensaciones (silencio, aislamiento, ingravidez) son interesantes. Te apuntas a un curso. Unos días más tarde, en ese momento en el que tienes 10 metros de mar por encima y el azul por debajo, una selva de esculturas esponjosas alrededor y los peces de colores mirándote a los ojos, lo entiendes todo. Entiendes por qué hay miles de zumbados (medio millón de habituales en España, según Juan Carlos García, director de la revista Inmersión) que viajan por el mundo con varios kilos de cacharros a la espalda no precisamente baratos (un equipo completo básico cuesta unos 600 euros). Su objetivo: meterse en el mar una y otra vez sin quejarse por levantar pesadas bombonas de aire comprimido; pegar saltos en una zodiac, llueva o haga sol, o meterse en una faja de cuerpo entero para pasar mucho frío. Y encima pagar por ello. Una media de 25 euros por inmersión.
Diez años después sigues integrada en la legión de colgados por el buceo y tus vacaciones continúan mediatizadas por una sola palabra. Aunque recuerdes veranos en los que temblaste más que en el más crudo de los inviernos, cada vez que te hundes en el mar -es decir, en otro mundo- das gracias a quien puso aquel cartel en tu camino. Los siguientes son algunos hitos inolvidables.
Mar Rojo
Más colores de los que el cerebro pueda procesar debido a una combinación cuasi perfecta de peces (1.000 especies de seres vivos) y corales (450 variedades diferentes) que viven en este lugar, un mar aislado dentro de otro mar (el Índico), de tal manera que posee más sal y una temperatura más elevada, algo que promueve esa ingente cantidad de vida. Dicen los expertos, como Juan Carlos García, que es el sitio más completo del mundo. "Mires donde mires, hay cosas interesantes. Además está cerca (a cuatro horas de avión) y es barato". Hacer un crucero de una semana por la zona norte (alrededor de Sharm el Sheik y el parque nacional de Ras Mohamed, en Egipto) es bastante asequible (alrededor de 1.000 euros, con vuelo, buceo y pensión completa), y te hartas, literalmente, de bucear: cinco veces al día.
- Imprescindible. Explorar el Thistlegorm, un carguero inglés de más de 100 metros de eslora hundido por los alemanes en 1941 que transportaba jeeps, armas y hasta motos con sidecar.
- Una imagen. Ver a la llamada bailarina española reinar en la noche. Es una especie de caracol sin concha, un nudibranquio que se desplaza moviéndose como si tuviera un traje de faralaes.
Australia
Decenas de tiburones grises salen de la nada, sortean tu cuerpo a velocidades supersónicas y devoran una gran masa de restos de pescado colgada a un par de metros de tu nariz. Imposible olvidar esa imagen, ¿no? A lo largo del noreste de Australia discurre la barrera de coral más grande del mundo, la construcción natural (elaborada por el coral) más imponente del planeta. Casi 2.300 kilómetros de largo, en los que viven 1.500 especies de peces, entre ellos los tiburones, meros gigantescos.
- Lo peor. Que hay muchos buzos y que para llegar allí debes volar casi 24 horas. Sólo para muy entregados y/o que dispongan de tiempo.
- Una idea. Apuntarse en la ciudad de Cairns a un crucero para adentrarse al otro lado de la barrera, como el Mar del Coral o el Cod Hole.
El Hierro
Una gigantesca sombra oscurece el agua excepcionalmente clara. La silueta puede medir seis metros y es extrañamente elegante en su manera de volar. Lo que se siente al ver por primera vez una manta es emoción. Y eso puede ocurrir en la isla canaria de El Hierro, volcánica y abrupta en su orografía, y que tiene las aguas tan transparentes que pierdes la noción de las distancias y los tamaños. El paisaje se extiende también bajo el agua. Hay grandes bancos de barracudas, atunes y grandes meros.
- Un nombre. Al sureste de la isla se extiende un paraje llamado Mar de las Calmas, al resguardo de vientos por lo escarpado de su relieve en la superficie. Es una reserva marina con 22 puntos de buceo.
Caribe Mix
Muchas zonas del mar Caribe son un regalo para el buzo. Belice, Cuba (María la Gorda), Roatán (Honduras), Los Roques (Venezuela) o Bahamas. Pero alguno de los puntos de inmersión de la isla mexicana de Cozumel, dentro de la Barrera Maya de Coral (la segunda más importante del mundo), se quedan en el recuerdo como catedrales construidas con grandes formaciones de coral y esponjas esculpidas por las corrientes con formas imposibles. El recuerdo dibuja cuevas, pasadizos y pequeños desfiladeros con pequeños peces de arrecife y algún tiburón nodriza apostado en el fondo.
- Una oportunidad. Si se tiene cierta experiencia, aventurarse a explorar un cenote, uno de los ríos subterráneos sagrados de los mayas, es impagable. Si se bucea con la mayor quietud posible, para no levantar el limo, el juego de luz y oscuridad y el momento cegador en el que se mezclan agua dulce y salada equivale a cualquier viaje lisérgico.