El portaaviones "USS Oriskany" se convirtió en el primer navío de guerra transformado en arrecife artificial, que dicho sea de paso, será el más grande del mundo.
La Marina estadounidense hundió el barco -de 270 metros de eslora y 32 mil toneladas- con varias cargas explosivas en las costas del Golfo de México frente a Florida (sureste).
Mina de dólares
El hundimiento costó $19 millones, pero podría dejarle ganancias por $92 millones al año en ingresos turísticos a Estados Unidos.
"Es medio triste. Pero ahora tiene una nueva vida. Es mejor así que desguazado para navajas de afeitar", dijo el piloto retirado de la Armada Stuart Reynolds, quien vivió misiones en el "Oriskany" durante la guerra de Vietnam, mientras lo veía hundirse desde una lancha en el mar.
El buque fue una de las naves que utilizó el presidente John F. Kennedy durante la crisis de los misiles cubanos de 1962.
Pero ahora el "gigante" será habitado por cientos de criaturas marinas.
Una vez en el lecho del mar, progresivamente esponjas y corales se desarrollarán sobre su casco, atrayendo luego a peces, buzos y pescadores, y convirtiéndolo en una atracción turística.
El antiguo portaaviones inaugura un programa de la Marina para convertir viejos buques de guerra en arrecifes después de retirarle productos tóxicos como el amianto, el combustible, las pinturas y el PCB (bifenilo policlorado) en forma líquida.
Quienes llegaron a despedir el barco se entristecieron porque éste se hundió más rápido de lo esperado (en media hora).