24/06/2005
Travesía Balula (16-31 marzo 2004)
Martes 16 marzo
El día amaneció con lluvia y más gris de lo habitual, cosa que no nos va a favorecer mucho en la inmersión programada para hoy:”Cardinal Roche”, pues la luminosidad decrece bastante. No estamos teniendo suerte con el tiempo los últimos días ya que está lloviendo más de lo habitual en la época seca que estamos (desde noviembre a mayo), el tiempo es más inestable y eso repercute en el estado de la Mar. Así por ejemplo una de las mejores inmersiones por esta zona: “Las Sisters” hemos tenido que suspenderla porque, fuera de la protección de la bahía, hay viento del NE de 25 a 30 nudos de velocidad y olas de 2 a 3 metros.
Cardinal Roche es un peñasco dentro de la bahía y es la típica inmersión alrededor de una isla roca que por la parte que da a mar abierto baja como en peldaños gigantescos hasta los 70 metros. Nosotros descendemos hasta los 35 donde descubrimos gran profusión de hidrocorales en la roca así como coral negro, que casi nunca es de este color, de un intenso color anaranjado (vamos a volcar en la Web un interesante artículo sobre el coral negro del Caribe, consúltalo, te gustará). Hay una gran cantidad de cardúmenes de peces de arrecife y las estrellas de la inmersión son, otra vez, un par de tortugas verdes, nadando, que se cruzan con nosotros.
Miercoles 17 marzo
Hoy abandonamos nuestra “isla salvaje”, Tobago, denominada así por los navegantes que recorren el Caribe pues es una de las pocas islas de este mar que todavía no están tan contaminadas por el turismo. Nos vamos con pena pero también con entusiasmo, por nuestra vena viajera y aventurera, que nos empuja a descubrir nuevos lugares.
Zarpamos muy pronto, sobre las 6:30 a.m., y ponemos rumbo Norte a la isla de Martinica, a 190 millas de distancia. Se confirma el parte meteorológico que consultamos en Internet, tenemos viento Este de 25 a 30 nudos con bastante mar de fondo del NE.
Avanzamos durante toda la jornada casi de ceñida con una velocidad razonable de 7 a 8 nudos y cielo casi despejado. Al navegar otra vez en alta mar rememoramos nuestra travesía atlántica y nos sentimos tan pletóricos como en aquella ocasión.
Jueves 18 marzo
Amanece y por nuestro través tenemos ya la isla de St. Lucia, la cual estamos sobrepasando para llegar al canal entre dicha isla y Martinica. Sobre las 9:00 a.m. comenzamos a vislumbrar el Sur de la isla francesa y en menos de una hora nos ponemos a resguardo de los alisios al acercarnos a la costa caribeña de dicha isla. Nos dirigimos a la capital “Fort de France” comenzando a entrar en su gran bahía sobre las 12:30 p.m. después de una travesía de exactamente 30 horas, ¡ buen promedio!.
El fondeo está muy cerca del centro de la ciudad, justo detrás del muelle donde atracan esos gigantescos “rascacielos del mar” que son los trasatlánticos. Para echar el ancla tienes que pasar justo por debajo de ellos y de verdad que te sientes como una hormiga pasando por debajo de un baobab.
Desembarcamos a la carrera para ir a inmigración, que están a punto de cerrar, para que nos sellen los pasaportes, pero... ¡que zopencos! si esto es Francia, no necesitamos pasaportes...sólo tenemos que declarar la entrada en el barco.
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Nos vamos de Tobago |
Viernes 19 marzo
Nos picó el mosquito de la “europeitis” y vamos a tierra prontito para desayunar croissants y hacer un poco de shopping en una gran ciudad, más que nada comparada con lo que habíamos visto en las demás islas visitadas hasta ahora.
La “city” es una mezcla de ciudad francesa, con sus miles de tiendas y muy pocos bares, y ciudad caribeña con sus típicos edificios de madera , algunos de los cuales llaman la atención porque aun siendo de madera son grandes y suntuosos edificios, como La Biblioteca Nacional y la Iglesia de Sainte Marie.
Desde hoy a la tarde hasta lunes a la noche tenemos contratado un chárter de un matrimonio inglés, que conocimos en Trinidad, con unos amigos que llegan de Inglaterra. Recorreremos toda la costa caribeña de Martinica para luego desembarcarlos en la punta Sur de la isla en Marin.
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Fort de France (Martinica) |
Martes 23 marzo
Hoy cambiamos de país y nos vamos a la isla de St. Lucia. Siempre me produce excitación navegar hacia un nuevo lugar pues es descubrir nuevas tierras, nuevas costumbres, nuevas comidas, nuevas caras, nuevas lenguas, nuevas monedas, al fin y al cabo, lo de descubrir es algo innato en los seres humanos desde tiempos inmemoriales.
La navegación hasta St. Lucia resulta ser una auténtica gozada pues el mar está, relativamente, plano y el viento sopla con unos 20-25 nuditos, con los que casi de ceñida cabalgamos sobre las aguas del canal de St. Lucia. En 3 horas y media recorremos las 25 millas que separan las islas y fondeamos en la bahía de Rodney Bay.
Miercoles 24 marzo
Hoy, del fondeo en la bahía, nos trasladamos a la marina de Rodney Bay, donde descubrimos que hay una “colonia de españoles” en barcos. Pronto hacemos amistad con ellos, sobre todo con nuestros vecinos de ambas bandas, ambos malagueños: Ernesto y Alex. Enfrente de nuestro pantalán teníamos a un hombre muy singular, en un barco llamado “El Gran Cocotero”, un regatista gran canario de la vieja escuela que esta con su mujer y que nos cuentan que llevan viniendo al Caribe desde hace 14 años, muchas veces en la regata trasatlántica de “EL Arc” (Gran Canaria – Sta. Lucia) , quedando campeones, en su categoría, tres de ellas.
A la tarde nos vamos a bucear a un peñasco que hay a la salida de la bahía hacia el Sur, llamado “Gross Islet”.
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Langosta |
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La inmersión la hacemos rodeando la roca a una profundidad de 15 metros, la zona tiene algo de coral , pero no es la profusión que hemos visto en otros sitios, hay también un poco mar de fondo que provoca mala visibilidad al ser el fondo arenoso.
A pesar, de estas no muy buenas condiciones, logramos ver los típicos peces de arrecife, unas cuantas langostas, bien escondidas en sus guaridas, una enorme barracuda, a la caza de inocentes pececillos y una raya bien camuflada enterrada en la arena.
Jueves 25 marzo
Hoy no es un día muy interesante de relatar, pues nos dedicamos todo el día a limpiar el barco a fondo.
A la noche se organizó una barbacoa entre todos los barcos españoles que estamos en la marina juntándonos al final 16 personas. Es la primera vez desde que comenzamos el viaje que nos juntamos tanta gente de habla hispana y todos disfrutamos mucho charlando, hasta bien entrada la noche, de mil anécdotas y aventuras marinas.
Viernes 26 marzo
Ya nos toca zarpar hacia otro lugar, ponemos rumbo al Sur, nos dirigimos a una pequeña bahía llamada Marigot, considerada como una de las mas bellas de la isla.
Nada más salir de Rodney Bay desplegamos todo el velamen y con viento casi de ceñida llegamos a nuestro destino en un “santiamén”. La entrada no fue muy agradable, pues nada más acercarnos a ésta , bastante estrecha y rodeada de bajos peligrosos, fuimos literalmente asaltados por lugareños con barcas a motor e incluso con simples tablas de surf, que se agarraban a los pasamanos del barco e intentaban ayudarnos a llegar hasta las boyas de fondeo, claro está para beneficio propio.
Menos mal que el sitio es muy bonito y merece la pena visitarlo sobre todo para ver el soberbio atardecer detrás de las palmeras que bordean el paso de la bahía. Nos contaron una anécdota histórica de este sitio, sobre navíos ingleses del siglo XVII que se escondían en esta bahía de los franceses, en la época de sus luchas navales por el control de estas islas del Caribe, camuflándose plantando palmeras en el estrecho paso de la bahía, en el mismo agua y colocando hojas de éstas en los palos de sus bergantines. Te imaginas muy bien la escena al estar en el lugar de los hechos y te hace soñar con esos impresionantes barcos fondeados exactamente en el mismo sitio que nosotros estamos.
Sabado 27 marzo
Nada más amanecer nos vamos hacia la primera inmersión en barco hundido que hacemos en este viaje. Esta en otra bahía más al Sur “Anse Cochon”. El nombre del barco es “Lessen M.” y es un pesquero hundido en el año 86 a unos 20 metros de profundidad. A medida que descendemos va mejorando la visibilidad y cuando llegamos al fondo, alcanzamos a ver casi la mitad del pecio de 60 metros de eslora.
La boya está amarrada a la cubierta de proa y desde allí descendemos al interior de la amplia bodega que está totalmente abierta, en los agujeros de los numerosos tubos desperdigados por ella descubrimos langostas, morenas pintadas y cigarras bien hermosas. El barco está repleto de esponjas multicolores, corales duros y blandos y espléndidas gorgonias sobre todo en el pasillo de la cubierta de popa donde hay multitud de peces hamlets, damiselas, jaquetas, etc... Rodeando este maravilloso pasadizo de coral y gorgonia, el cual recorremos embelesados como si en un paisaje de cuento estuviéramos.
Cuando damos la vuelta al casco, por fuera, vislumbramos entre los bancos de peces en la arena a un tiburón llamado aquí “Sand Shark” que en cuanto descubre nuestra presencia huye despavorido.
También vemos a más depredadores como un banco de grandes barracudas que no quieren perderse el festín de peces que proporciona este pecio.
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Bahía Marigot (Sta. Lucía) |
Atardecer en Marigot (Sta. Lucía) |
Domingo 28 marzo
Estamos ya al Sur de Sta. Lucia, en Soufrieri, puerto flanqueado por las emblemáticas montañas de esta isla, llamadas Las Pitones. Son dos cimas de casi mil metros de altitud, cuyas laderas mueren en el mar y con una característica forma cónica que las hacen inconfundibles, la vista desde el barco es impresionante “de veras”.
El fondeo lo hacemos muy cerca de tierra porque en esta bahía las profundidades son muy grandes, casi 100 metros en el centro de ella, así que echamos el ancla a escasos 30 metros de la orilla y mandamos un cabo a tierra, amarrándolo en una de las palmeras de la playa. Una vez finalizada la operación de fondeo, ya podemos contemplar tranquilamente el maravilloso paisaje que tenemos en nuestra proa con la “Petit Piton” apuntando hacia el cielo como queriéndolo perforar con su puntiaguda cima.
Lunes 29 marzo
Hoy haremos dos inmersiones acompañados por un guía local de buceo, pues esta zona es reserva marina y no puedes bucear tu solo ni tampoco fondear mas que en las boyas colocadas para evitar que los yates fondeen en sitios donde puedan dañar el preciado arrecife de coral.
La 1ª inmersión se llama “Devil’s hole”, comenzamos desde los 5 metros descendiendo por una suave pendiente hasta los 20, el fondo está repleto de hidrocorales, inmensos corales cerebro y esponjas tubo de un intenso color verde. La visibilidad es mayor que en otros sitios y podemos ver claramente bancos de peces cirujano, hamlets de color azul, viejas, peces loro, pez ángel gigante aunque lo más destacable de esta inmersión fue la enorme tortuga verde que vimos descansando sobre la arena dentro de una oquedad a sólo 5 metros de profundidad.
Estoy segura que era más mayor que yo y cuando nos descubrió nos miró con sus grandes y tristones ojos, después de unos minutos decidió dejarnos y trasladarse a otro lugar sin mirones “boquiabiertos”.
La 2ª inmersión se denomina “Los Pináculos” y como en la anterior nuestro guía lleva de boya nuestro propio dingui, pues no tenemos “barquero” ya que estamos todos en el agua y la inmersión se hace en corriente. El buceo, como su nombre indica, se hace alrededor de dos pináculos repletos de coral negro y gorgonias que hacen que hacen de estos conos un maravilloso jardín submarino. Alrededor de éstos vemos pasar un banco de atunes y algunas barracudas.
Martes 30 marzo
Pasamos el día en una bahía espectacular que hay entre las dos Pitones y haremos, al final de esta relajada jornada, una inmersión nocturna en la pared de la Pequeña Piton.
El nombre de la inmersión “El vuelo de Superman” hace referencia a que en esta pared se filmaron escenas para una de las películas de este héroe, por su proliferación de esponjas de un intenso color verde que asemeja a la Kriptonita.
La inmersión nocturna es espectacular pues esta pared cae hacia un fondo de 200 metros que de noche parecen muchos más, al ver esa negrura bajo ti. La pared está repleta de color que avivamos con la luz de los focos y con la que alumbramos crustáceos como los cangrejos de arrecife, algunos de los cuales son más grandes que nuestras cabezas y con unas pinzas también más grandes que nuestras manos. ¡De verdad que parecían de película de terror! También vimos bastantes langostas y cigarras, peces loro escondidos en agujeros para dormir y una morena culebra, muy bonita, de color gris con pintas amarillas que serpenteaba velozmente en la arena.
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Anguilada de cola afilada |
Miercoles 31 marzo
Un nuevo cambio de isla y de país, estamos en San Vicente, en una bahía llamada Wallilabou.
Fondeamos cerca de tierra echando el ancla y llevando un cabo a tierra. Nos colocamos cerca de un embarcadero de madera con columnas de piedra, que aunque estamos todavía un poco dormidos, nos damos cuenta de que ¡son falsos! Empezamos a mirar, ya despiertos, a nuestro alrededor y descubrimos que casi todas las construcciones que estamos viendo en la costa son de “pega” e imitan a construcciones del siglo XVII o XVIII pero no puede ser... ¡Si, estamos en el escenario y decorados de la película: “Los Piratas del Caribe”! Bajamos a tierra y paseamos entre las calles de este improvisado poblado de piratas, rememorando escenas de la película e identificándolos con los sitios donde estamos, ¡muy divertido!
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