27/03/2005

La botella de buceo, que no "bombona" es un cilindro de acero o aluminio, que contiene aire a alta presión, (para poder tener más aire en el mismo volumen).
De esta forma se consigue disponer en un volumen reducido de mayor cantidad de aire al estar sometido a una presión que suele ser de unos 200 bares.
El volumen de las botellas se mide en litros, lo normal es el buceo recreativo, es bucear con una única botella, aunque para grandes inmersiones y buceo profesional es frecuente utilizar varias botellas.
Tamaños actuales en el mercado de botellas de buceo:
De 5 litros (pensadas para niños)
De 10 litros (pensadas para personas que no pueden aguantar demasiado peso)
De 12 litros (la más usada)
De 15 litros (para inmersiones un poco más largas)
De 18 litros (para inmersiones profundas)
Hasta ahora las botellas eran de acero, y sigue siendo lo más utilizado. Últimamente están apareciendo nuevas aleaciones para evitar el peso del acero, existen botellas en aluminio.
Se denomina grifería a las "boca" o "bocas" por donde sale el aire de la botella, una vez que abrimos los grifos. Existen griferías de una salida (en la imagen superior, botellas amarillas) o de dos salidas (en la imagen superior, botella gris).
De cara a poder respirar el aire a presión del interior de la botella sin que rompiese los pulmones del buceador , se hacía necesario algún elemento que regulase la presión del aire de la botella a una presión respirable, independientemente de la presión existente en la botella, y de la profundidad a la que nos encontrásemos. De ahí nace el concepto de regulador.
El regulador tiene dos etapas, la primera (conocida como etapa de alta presión), es la que se conecta directamente a la botella (por medio de la grifería de la botella, ver siguiente imagen) que produce una primera reducción de la presión del aire, mientras que la segunda etapa (etapa de baja presión), es la que ajusta finalmente la presión justo antes de llegar a la boca, para que podamos respirarla sin problemas.
En España la ley exige llevar a revisarla cada año, y guardar el sello de la revisión, ya que nos lo pueden pedir.
Es fundamental limpiarla con agua dulce después de cada inmersión.
Deberemos evitar que entre agua en su interior, esto se consigue no vaciándola nunca hasta el máximo. Si entra agua, favorecerá su corrosión interna.
En cuanto a la grifería es fundamental observar el buen estado de la/s junta/s tóricas de la grifería. Las griferías llevan una "arandela" de goma negra, que es denominada junta tórica, y que realiza el sellado entre la grifería y el regulador. Esta junta tórica debe estar sin arañazos, limpia y en buen estado. Esto se conseguirá en parte no apretando el regulador atope cuando lo enrosquemos a la grifería.

Es importante también el no abrir totalmente la grifería de la botella de buceo cuando vayamos a bucear, y una vez abierto recoger el grifo 2/4 de vuelta.
De vez en cuando es necesario realizar una limpieza a fondo, y cambiar la red que la recubre cuando esté agujereada.
No exponerla al sol, o fuertes temperaturas.
Evitar los golpes en la medida de lo posible, aunque esté preparada para aguantarlos.

Cada botella debe estar destinada a bucear siempre con una mezcla concreta. Es decir si buceamos con aire en una botella, nunca la usaremos para el buceo con Nitrox , Trimix , Heliox u otras mezclas.
Atenderemos siempre a las caraterísticas de su fabricación, que aparecen labradas en la parte superior de la misma (ver imagen izquierda).
Deberemos realizar las revisiones por un centro de retimbrado anuales y trimestrales tal y como marca la ley.